domingo, 7 de febrero de 2016

1-1. Punto salvífico

 
No era lo esperado. El crecimiento en cuanto a presencia y poderío que había manifestado el Sevilla de los últimos partidos, invitaba a creer en la posibilidad de cosechar hoy la primera victoria liguera lejos de Nervión. El resultado final, a la luz de los condicionantes del encuentro, hay que entenderlo por un lado como bueno, al mantenerse las distancias con los inmediatos perseguidores, y negativo por otro, y por las mismas circunstancias, en lo que respecta al Villarreal que ocupa la pretendida cuarta plaza.

Dos tarjetas, en los minutos 2 y 25, dieron con los huesos del reaparecido Fazio en el vestuario, con más de dos tercios de choque por delante. La segunda tarjeta del argentino, tras el derribo de un rival a todas luces innecesario, acabó con los planes de Emery para intentar cosechar la perseguida victoria foránea de este Sevilla 2015/2016. El nivel sancionador de Velasco Carballo no tuvo continuidad en los minutos siguientes, perdonando hasta en dos ocasiones la segunda amarilla a Sergi Gómez, ahorrándose la tarjeta amarilla en otras tantas entradas punibles y no advirtiendo una clara agresión sobre Vitolo, acción que dejó las correspondientes huellas de los tacos del adversario en las costillas del canario.

Hasta entonces la igualdad se manifestaba en el terreno de juego, con dos equipos estudiándose y temiéndose mutuamente y con la única idea de aprovechar una de las pocas ocasiones que podían preverse. Así fue como el Sevilla, ya en inferioridad, se adelantó al filo del descanso, al aprovechar Carriço un rechace de Sergio tras remate de cabeza de Fernando Llorente.

El esperado monólogo celtiña del segundo tiempo hizo su aparición. La infinita posesión de los locales no se traducía en demasiadas ocasiones claras. Solo el gol de Beauvue y una internada que acabó con una gran parada de Sergio Rico fueron sus únicos acercamientos con peligro real; por parte sevillista, Nzonzi, en otra jugada a balón parado, envió el balón a la base del poste izquierdo local.

La lucha sin cuartel de todo el equipo para suplir con éxito la inferioridad numérica ha tenido su máxima expresión en Nzonzi, Mariano y Carriço que, además, son los que han aportado los mejores detalles de calidad en un desagradable encuentro para la vista del buen aficionado.

Pero, como siempre decimos, si no se puede ganar al menos hay que empatar y este equipo, serio y contundente, ha vuelto a hacerlo en la tarde de hoy. Hay que exigir más en cuanto a estadística se refiere, así ha de ser siempre, pero nada puede objetarse a los que han defendiendo el pabellón sevillista en tierras pontevedresas.

FICHA TÉCNICA DEL ENCUENTRO

RC Celta de Vigo 1 - Sevilla FC 1
 
RC Celta de Vigo: Sergio; Jony (Guidetti, m. 61), Cabral, Sergi Gómez, Planas; P. Hernández, Radoja (Marcelo Díaz, m. 61)Wass; Beauvue, Aspas y Bongonda.
 
Sevilla FC: Rico; Mariano, Rami, Fazio, Escudero; Carriço, Nzonzi; Reyes, Krohn-Dehli, Konoplyanka (Vitolo, m. 58); y Llorente.
 
Goles: 0-1, m. 43: Carriço. 1-1, m. 63: Beauvue.
 
Árbitro: El madrileño Velasco Carballo. Amonestó a Sergi Gómez, Bongonda y Aspas, por los locales, y a Konoplyanka, Escudero y Sergio Rico, por el Sevilla. Expulsó a Fazio por doble amarilla en el minuto 25.
 
Incidencias: Partido correspondiente a la 23ª jornada de Liga disputado en el estadio de Balaídos con 16.000 espectadores en tarde lluviosa. Terreno de juego en buenas condiciones.

viernes, 5 de febrero de 2016

4-0. ¡Buena pinta!

 
Acostumbrados al éxito, ebrios de gloria, resulta que hoy estábamos enfrentando el primer round de otras semifinales coperas y, sin embargo, nada o casi nada se había contemplado al respecto en las previas; nadie o casi nadie sufría ese extraño “nervioneo” de las grandes ocasiones que recorre desde el diafragma al colon descente.

Así, como el que no lo quiere, el Grande del Sur de España se había vuelto a plantar a dos partidos de otra final nacional sin jolgorios ni alharacas, si acaso más bien temerosos todos de que la ilusión celtiña nos sacara a base de fútbol y de pegada -que de ambos tiene- de la resaca del “bienacostumbrao”.

Sin embargo, este Sevilla no da opciones cuando huele plata. Emery lo ha vuelto a hacer. Entre rajada y rajada de los cuatro incompetentes bocazas de siempre, eso sí cada vez más tapaditos, ha configurado un once, que en realidad son 25, con hambre de títulos, con ansias de éxitos. Notables todos; sobresalientes Banega, Vitolo y Gameiro; excepcionales Coke, Kolo y Nzonzi, sí, Coke, Kolo y Nzonzi, dejando en evidencia a los grotescos “seleccionadores de taberna”.

La igualdad táctica del primer tiempo la rompió Rami en el último minuto del primer tiempo cuando aprovechó -otra vez el balón parado reportando éxitos- un preciso servicio desde la esquina izquierda de Rubén Blanco. El partido pudo desequilibrase antes, cuando Clos Gómez señaló el punto de penalti tras agarrón de Sergi Gómez a Vitolo. Sin embargo, el lanzamiento de Gameiro fue interceptado por el joven y buen cancerbero gallego que tuvo brillantes intervenciones. Ya en el primer tercio del segundo tiempo, cuando el Celta comenzaba a presionar más adelantado en busca del gol salvador en campo contrario, apareció “le petit français”, rápido, desbordante, para, en dos minutos plantarse consecutivamente ante la meta rival y hacer dos golazos que supieron a gloria, igual que el conseguido por Krohn-Dehli en los minutos de la basura de otro partido para la historia.

Llamada final de atención: no hay nada hecho; el fútbol ha dado muestras sobradas de la incertidumbre que es capaz de generar ese esférico caprichoso. Como ejemplo, baste recordar aquel mayo de 2007, cuando todos esperábamos al FC Barcelona en la gran final del Bernabéu y fue el Getafe (que finalmente sucumbió a manos del Sevilla) el que volteó en su feudo (4-0) el marcador adverso que traía del Nou Camp (5-2). El resultado pinta bien, cierto es. Disfrutemos, pero apretemos los dientes y hagamos bueno en Balaídos el espectáculo de esta noche.

FICHA TÉCNICA DEL ENCUENTRO

Sevilla FC 4 - RC Celta de Vigo 0
 
Sevilla FC: Sergio Rico; Coke, Rami, Kolo, Tremoulinas; Nzonzi, Cristóforo (Carriço, m. 70), Banega, Vitolo, Krohn-Dehli; y Gameiro (Llorente, m.79).
 
RC Celta de Vigo: Rubén Blanco; Hugo Mallo, Sergi Gómez, Cabral, Jonny; Radoja; Wass (Marcelo Diaz, m. 83), Pablo Hernández; Iago Aspas, Orellana, y Guidetti (Beauvue, m. 77 ).
 
Goles: 1-0, m. 45, Rami; 2-0, m. 59, Gameiro; 3-0, m. 61, Gameiro; 4-0, m. 86, Krohn-Dehli.
 
Árbitro: El aragonés Clos Gómez. Amonestó a Rami, Krohn-Dehli, Llorente y Coke, por el Sevilla, y a Iago Aspas, Sergi Gómez, Wass y Radoja, por los vigueses.
 
Incidencias: Partido correspondiente a la ida de las semifinales de la Copa de S.M. El Rey disputado en el estadio Ramón Sánchez Pizjuán ante unos 38.000 espectadores (casi dos centenares de seguidores gallegos) en noche no excesivamente fría. Terreno de juego en perfectas condiciones.

lunes, 1 de febrero de 2016

El Big Bang sevillista. Javier Santos. El Correo de Andalucía



El Sevilla FC: historia de una ambición. De dónde venimos, dónde estamos y qué queremos. Javier Santos nos lo contó el pasado viernes en El Correo de Andalucía:

Un querer y no poder. Así se resumía allá por los 90, cuando al fútbol aún le quedaba algo de fútbol, la historia más reciente del Sevilla. Los años de grandeza ya sólo quedaban en la memoria de los más viejos de Nervión. Todo debido a décadas de mediocridad absoluta. La llegada del siglo XXI lo cambió todo, pero no por puro azar. Muchas son las razones. Para empezar se necesita un cataclismo como el de finales de los 90, con el Sevilla en la Segunda División, arruinado hasta no tener para balones y una afición deprimida. A partir de cero, el Sevilla se reconstruyó desde la humildad más absoluta combinada con la osadía más valiente de Del Nido y el acierto inaudito de un director deportivo como Monchi. Sin embargo, muy escondido existe un porqué más. Suele pasar desapercibido y los libros de historia futbolística poco lo destacarán: la unión total de la hinchada y su comunión sin fisuras con los que llevaban las riendas del club. Hasta la muerte. Con ese Sevilla iban (van) al fin del mundo, dispuestos a defenderlo contra el Goliat más despiadado.

Rescato esta reflexión a cuento de lo que está sucediendo en los últimos meses. Hace más o menos una década, aquel Sevilla creciente fue atacado sin disimulo desde Madrid. No se trata de demonizar a la capital de España porque sí, como desde el rincón opuesto del mapa se hace bajo el complejo, ni a sus medios de comunicación, de los cuales formaba parte el que suscribe en toda esa época. Pero el Sevilla fue atacado siempre con agravios comparativos obscenos e informaciones muchas veces tendenciosas (no generalicen: una parte pequeña parte pero muy ruidosa): cierres del estadio, sanciones a sus futbolistas, campañas de desprestigio orquestadas, etc... No hace falta recordar episodios impunes en otros puntos de España. Todo ello no era gratuito, sucedía porque el Sevilla tocaba lo que no hay que tocar.

El Sevilla, desde sus orígenes, está impregnado por un carácter rebelde que hoy más que nunca florece. Se trata de un club andaluz por los cuatro costados que se hace fuerte en una Andalucía madridista (y culé) hasta las trancas. Y pese a ser David ante los dos Goliats del fútbol español, se esmera en tocarle los cataplines a los dos grandes cada vez que puede. Y ha podido muchas veces, lo cual le reporta antipatía en muchos sitios, en su propia Andalucía y en el resto de España. Ese carácter rebelde e inconformista que le llevó a ganarle muchos partidos y finales a Madrid, Barça y Atlético catapultó a muchos hasta la irritación: Pablo Alfaro era el demonio reencarnado pero Pepe se arrepentía noblemente, la afición del Sevilla es violenta por los muletazos de tres niñatos pero el Camp Nou rebosa educación, los cánticos contra Puerta en el Calderón son susurros al lado de un vídeo motivador con pinturas de guerra que merecía la cárcel (en aquella semifinal copera de 2011 el gran periódico nacional, después de clamar contra la violencia verbal del Sevilla, tituló su portada con un elocuente ‘Benzemá saca su fusil’) y ahora el sevillismo es violento y poco menos que el responsable del asesinato de un ultra del Deportivo a manos de los radicales del Atlético, manchados de sangre desde hace años.

Todas aquellas campañas fortalecieron un cóctel que hizo al Sevilla aún más indestructible. Un Big Bang perfecto que reportó el mejor Sevilla de la historia, como aquel milagro que originó el planeta perfecto, la Tierra. La comunión hinchada-club-plantilla era tal que se sentían realmente invencibles. Y eso, Monchi y Del Nido al margen, es la base de todo. Los resultados ya los conocemos. Esta vez el enemigo es muy poderoso, seguramente invencible: la LFP compinchada con nada menos que el Gobierno y la Policía. Han puesto sus miras, sobre todo, en tres grupos de ultra izquierda: Riazor Blues (ya fuera de su estadio), Bukaneros (casi que también fuera de Vallecas) y Biris Norte. Con los Biris han pinchado en hueso. Es un grupo que, queramos o no, está muy metido en los corazones de los todos los sevillistas. No es un grupo ultra al uso. Los episodios de violencia protagonizados por muchos de sus miembros son repudiados firmemente, no se confundan. No va de eso. Y por eso habrá guerra.

Reportajes como el de Sergio Rico en un medio de comunicación que se salvaba de la quema de inmundicia que reina en la mayoría hoy en día y la persecución sin pudor a la que nuevamente está siendo sometido el Sevilla por culpa del último asesinato en los alrededores del Vicente Calderón tiene el efecto contrario al pretendido. Hoy el sevillismo cierra filas con su club tras el durísimo comunicado emitido. El Sevilla se defiende ante nuevas tropelías, qué menos. El enemigo es poderoso, probablemente invencible, pero el Sevilla ya no está de rodillas, defiende a su gente y clama que «los de colorado son los nuestros». Y con los suyos, hasta el final. Hasta la muerte. ¿Preparados para otro Big Bang?

domingo, 31 de enero de 2016

3-1. Ganar como rutina

A eso nos ha vuelto a acostumbrar este Sevilla de Unai Emery, como si eso de vencer fuera lo más importante... dirá todavía algún incauto recalcitrante.

Cierto es que las victorias ligueras se siguen resistiendo lejos del Sánchez Pizjuán. Claro que si la rutina se extendiera también allende las fronteras de Nervión, estaríamos hablando de cosas tan serias como impensables, algo solo al alcance de esa élite de iluminados que nos aturde con sus ocurrencias.

Un gol a comienzo de cada tiempo, con Gameiro e Iborra intercambiando protagonismo, más el último, obra de arte de Konoplyanka, han sido suficientes para derrotar al colista de la clasificación, un Levante que, en apariencia, no debería ocupar tan indecoroso lugar, lo que evidencia que el asunto del descenso, este año, no está en absoluto cerrado.

El resto del tiempo fue un quiero y no puedo de los valencianos que llegaron a perfilarse en casi media docena de ocasiones delante de la figura de Sergio Rico y que solo consiguió perforar la meta sevillista para acercarse en el marcador, previo error del cancerbero, tras disparo lejano de Rossi.

El agotador enero, la fría mañana y los goles tempraneros, como ha sabido comprender la inmensa mayoría de la afición, han dado lugar a un partido de ahorro energético de los profesionales en pos de la última eliminatoria copera previa a la final. Los dos próximos jueves están ya señalados en el calendario y es que se vislumbra en el horizonte otra posible final, otra.

FICHA TÉCNICA DEL ENCUENTRO

Sevilla FC 3 - UD Levante 1
 
Sevilla FC: Sergio Rico, Mariano, Rami, Kolo, Tremoulinas; Cristóforo, Nzonzi, Reyes (Kakuta, m. 73), Iborra (Konoplyanka, m. 63), Krohn-Dehli; y Gameiro (Llorente, m. 79).
 
UD Levante: Mariño; Toño García, Feddal, Trujillo, Iván López; Simao, Verza (Camarasa, m. 80), Lerma (Xumetra, m. 63); Morales, Rossí y Ghilas (Cuero, m. 70).
 
Goles: 1-0, m. 1, Gameiro; 2-0, m. 46, Iborra; 2-1, m. 55, Rossi; 3-1, m. 76, Konoplyanka.
 
Árbitro: El catalán Álvarez Izquierdo. Amonestó a Cristóforo, por el Sevilla, y a Toño García, por los levantinos.
 
Incidencias: Partido correspondiente a la 22ª jornada de Liga disputado en el estadio Ramón Sánchez Pizjuán con unos 38.000 espectadores en mediodía fresquito. Terreno de juego en perfectas condiciones.

sábado, 30 de enero de 2016

Emery, vitalicio, a lo Wenger. Fran Montes de Oca. ABC




Resulta reconfortante que un Periodista, rompiendo todos los moldes y a contracorriente de compañeros de profesión y de destripaterrones de grada, "pierda su tiempo" en ensalzar la figura del entrenador sevillista. Fobias y filias, al margen, el informador se centra única y exclusivamente en datos objetivos para clamar por Emery vitalicio en el Sevilla al estilo Arsene Wenger en el Arsenal londinense. Sobran las palabras con este artículo de Fran Montes de Oca del pasado martes en ABC, disfruten unos con lo evidente y quítense las legañas y las escoceduras el resto:

Crecer. Es el término, sin duda, más empleado por Unai Emery desde su aterrizaje en Sevilla allá por los albores de 2013. Y también el verbo al que se han agarrado con fuerza el club de Nervión, el equipo y, por supuesto, el propio técnico de Fuenterrabía. Emery, incluso esta misma temporada en la que más de un agorero se atrevió a pregonar a los cuatro vientos que su periplo como sevillista estaba agotado, desgastado, no ha hecho más que seguir creciendo, y colocando, otra vez, en la rampa de la gloria y de los objetivos a la escuadra de futbolistas que dirige.

Si de uno que escribe dependiera, Emery firmaría hoy mismo con el Sevilla FC un contrato vitalicio. Sí, al estilo de Arsene Wenger en el Arsenal. En tres años que lleva en Nervión le ha inyectado al Sevilla FC factores de crecimiento difícilmente cuantificables por el enorme valor de los resultados. El vasco deja una estela de dos títulos continentales y el récord histórico de puntuación del Sevilla FC en una Liga (76), aparte de revalorizar activos que se pusieron en el mercado para llenar las arcas del club, caso de los Negredo, Navas, Alberto Moreno, Fazio, Rakitic o Bacca.

Y el hambre de Unai Emery no se detiene. Con 116 partidos como entrenador del Sevilla FC en Primera ya ha igualado a Campanal en la tabla histórica de los entrenadores nervionenses con más encuentros dirigidos. Sólo tiene por delante a Helenio Herrera, Cardo y Caparrós. Por si fuera poco, el Emery de esta temporada ha enterrado también, y de qué manera, esa etiqueta maldita de que no sabía jugarle a los grandes. Se ha cargado en lo que llevamos de campaña al Barcelona, al Madrid, a la Juventus y ha empatado en el Calderón con uno menos… A eso se le llama crecer.