domingo, 22 de enero de 2017

3-4. Permanencia asegurada...


... En el ecuador de la competición. O lo que es lo mismo: tres puntos sufridos para certificar, a falta de toda la segunda vuelta, un año más entre los grandes.

Y hoy tampoco era fácil: los sótanos de la clasificación no son los mejores resorts a los que este Sevilla de Sampalillo le gusta visitar. Con los precedentes de Granada y Gijón, el partido de Pamplona se antojaba complicado y más aún tras darse de bruces con el lamentable estado del terreno de juego de un estadio de Primera División, impropio del fútbol profesional.

Una vez señalado el césped como culpable del lamentable espectáculo no debe obviarse la ausencia de intensidad de la mayor parte de una plantilla, excepción hecha de Iborra, que lo confía todo a la calidad y a la pegada extrema de sus peones ofensivos. Una mejora en el plano de la raza, de la casta y del coraje evitarían situaciones como las vivida en el patatal pamplonica. Otra vez el acierto goleador ha servido para no desempolvar el manual del balompié, el mismo que en su capítulo primero dice que "nunca el colista te hará tres goles".

Y es que el farolillo rojillo inauguraba el marcador en el minuto 14. Un centro desde la derecha, al que Ramí le pone alfombra y pasillo, sirvió a Sergio León para hacer el primer gol y para que la gente comenzara a recordar el efecto desfibrilador histórico del Sevilla. Antes del descanso Iborra empató tras remate propio al palo derecho de la meta de Mario. Tras el descanso de nuevo Iborra, esta vez en propia meta, adelantaba a los navarros. Restaban 28 minutos por delante y justo dos minutos después emergen las figuras del encuentro: Iborra, por un lado, vuelve a empatar y, por otro, el banquillo desde el que se ordena el ingreso de Sarabia al patatal en lugar de Mercado.

En el 73 Franco Vázquez remata un corner protestado por los locales (un pamplonica se desmaya tras sentir la mano del argentino en la espalda) y en el 91 Sarabia asegura la victoria, si bien todavía restaba algún tiempo para que Osasuna volviera a acercarse en el marcador.

Muchos Iborras hacen falta en esta plantilla, a la que le sobra calidad para haber culminado -¡fuera coñas marineras!- la mejor primera vuelta de su historia: 42 puntos 19 jornadas después. Sin embargo, yo hoy, como un Dan Georgiadis de la vida, me sigo quedando con esa cifra como referente para evitar "complicaciones desagradables" al final de temporada.


FICHA TÉCNICA DEL ENCUENTRO
 
CA Osasuna 3 - Sevilla FC 4
 
CA Osasuna: Mario; Berenguer, Tano, Oier, Unai García, Clerc; Roberto Torres, Causic (Imanol García, m. 73), Fausto; Sergio León (Riviere, m. 70) y Oriol Riera.
 
Sevilla FC: Sergio Rico; Mariano, Pareja, Rami, Mercado (Sarabia, m. 64), Escudero; Nzonzi, Iborra, Franco Vázquez (Kranevitter, m. 83); Jovetic y Ben Yedder.
 
Goles: 1-0, m. 14: Sergio León. 1-1, m. 42: Iborra. 2-1, m. 62: Iborra (p.p). 2-2, m. 64: Iborra. 2-3, m. 73: Franco Vázquez. 2-4, m. 91: Sarabia. 3-4, m. 92: Kodro.
 
Árbitro: El catalán Estrada Fernández. Mostró cartulina amarilla a Fausto, Roberto Torres, Mario y Oriol Riera, por los navarros, y a Nzonzi, Rami e Iborra, por los sevillistas.
 
Incidencias: Partido correspondiente a la 19ª jornada de Liga disputado en el estadio de El Sadar con 15.500 espectadores en sus gradas en mediodía helado. Terreno de juego, un patatal indigno de "la mejor Liga del mundo", que algunos dicen.

sábado, 21 de enero de 2017

Nervión tiene un sonido especial. Felix Machuca. ABC




Sevilla FC: un incómodo acompañante. Felix Machuca nos lo contó el pasado miércoles en ABC:

Eso dice el espía que redacta los informes para LaLiga. Que Nervión suena fatal. Que Nervión insulta, denigra y humilla. El espía no está entre las mejores amistades de John Le Carré. Pero si entre los que más crédito atesora en la cúpula del Mossad de la Liga. Me cuentan que, en cierta ocasión, a un sevillista de pro, en una reunión con Tebas, el confeso realista que no se empalaga comiendo dos docenas de merengues en la dulcería de don Florentino, le dijo que tarde o temprano acabaría cerrando el Pizjuán. Quizás como medida ejemplarizante. Porque en Nervión las palabras son sapos. Las frases, dagas en el honor del adversario. Y los cánticos, insultos a la patrona de la casa donde nació un hijo futbolista al que Nervión reprueba. La pregunta es siempre la misma: ¿solo suena así Nervión? ¿Solo Nervión tiene un sonido especial? ¿En otros campos del fútbol español ni se insulta, ni se humilla, ni se agrede verbalmente? ¿Son esos campos como el monasterio de Silos a las cuatro de la tarde? ¿Seguro?
 
Hay un vídeo muy reciente circulando por las redes en las que se aprecia con absoluta nitidez cómo un grupo de madridistas radicales, en el partido de ida de la Copa, fueron “casualmente” ubicados justo debajo de un grupo de sevillistas. Durante todo el partido sufrieron un diluvio de insultos, humillaciones y otras variantes líricas capaces de sacar de quicio a una estatua de mármol. No estaba el espía. Así que Tebas no se enteró de lo que pasó en el Bernabeú donde, así, así también insultan los del Madrid. En la prensa sevillana solo apareció un comunicado, perdido y aislado, del peñismo blanco denunciando los hechos. Fue como una lágrima en el océano. Se perdió en el mar de letras de los periódicos. Un buen amigo me cuenta cómo en el estadio del Valencia, en cierto encuentro con el Sevilla, tuvieron que salir de naja (iba acompañado de sus hijas pequeñas) porque los chicos que entregaron su club a un chino para seguir perdiendo como un indio, comenzaron a mearlos desde la grada superior. Con la policía presente y sin que hicieran, siquiera, un amago de intervención para cortarle la incontinencia a los guarros. En el campo del Manzanares ¿hay que contar lo de Puerta y lo de yonquis y gitanos? ¿Y en Eibar? ¿Y en algún campo hermano del sur donde el piropo más rimado es Puta Sevilla? ¿Seguro que es solo aquí, en Nervión, donde las palabras duelen?
 
La campaña del club insistiendo en que insultar no es animar y animar no es insultar no creo que se encuentre en otros muchos campos españoles. Quizás porque en Nervión se insulta mucho. Mucho.  A veces de forma desmesurada. Personalmente me resulta muy, pero que muy desagradable ir a Nervión con mi hija y tener al lado de mi localidad, por atrás o a la vera, a un descerebrado que ha convertido su lengua en una máquina febril de insultar y humillar al adversario. No lo puedo soportar. Me provocan las mismas arcadas que el aceite de hígado de bacalo en copa de balón. Pero sigo preguntándome en voz alta: ¿solo el espía de la Liga tiene motivo de inspiración para perseguir orfeones de insultos en Nervión? La normativa de la Liga para sancionar estas situaciones resulta tan evidente como escorada. Porque solo descubre lenguas de serpientes en Nervión. Nunca en el Bernabeu, ni en el Manzanares, ni en Valencia, ni en Eibar, ni en el campo hermano de espetolandia… Y eso se carga por la mitad del eje el objetivo pedagógico que toda norma sancionadora transporta en su espíritu. ¿Con que jeta tan dura se puede machacar a una institución por hacer lo mismo que se hace, impunemente,  en casi todos los campos menos en los de badminton? La rebeldía con la que Nervión contesta a semejante agravio solo es explicable por la arbitrariedad con la que se aplica la norma. Esa doble vara de medir las voces que tienen Tebas y sus espías. El día que uno de estos espías informe que a los señoritos también se les multan porque dicen tacos horrendos a los catetos de provincias que van a animar a sus equipos, ese día, digo, lo mismo las gradas comienzan a entender que animar no es insultar y las cosas en Nervión comenzarán a reconducirse. Pero hasta entonces cuidado. Un día de estos el espía de Tebas entiende que es muy penalizable cantar el himno del Arrebato por la sencilla razón de que es el mejor de España y parte de Europa.

miércoles, 18 de enero de 2017

Linchamiento, prescripción y presunción de inocencia





18/01/17. Mi colaboración de ayer en El Demócrata Liberal

El común entiende la prescripción, y no deja de ser una buena interpretación, como una fecha que, una vez superada, deja los delitos impunes

La prescripción no es una opción del procesado, sino que se aplica obligatoriamente

No prescriben realmente los delitos, sino la comisión de hechos presuntamente delictivos


La Audiencia de Sevilla ha ratificado el archivo de ocho de los nueve delitos, entre ellos el gravísimo de abusos sexuales continuados, que hasta ocho mujeres le atribuyeron a un prestigioso psiquiatra sevillano en 2015. El juzgado de Instrucción número 19 de Sevilla ya los declaró prescritos en enero de 2016 y seguirá, por tanto, investigando tan solo el último de los casos presentados, correspondiente a un “delito contra la integridad moral” por unos hechos supuestamente acaecidos hace menos de dos años.

A partir de ahora en sede judicial, por tanto, se hablará únicamente del tipo del artículo 173.1 del Código Penal, que castiga con una pena de entre seis meses y dos años de prisión a quien “infligiera a otra persona un trato degradante, menoscabando gravemente su integridad moral”. Otra cosa es lo que suceda en la calle de la mano de las “moralizantes” tertulias televisivas que, en detrimento de la verdad y en beneficio del negocio, se limitan a arruinar el honor despiadadamente.

El daño ya está hecho. Una sociedad como la nuestra tan proclive a dictar sentencias sin necesidad de pruebas ni juicio, tirando de presentimientos y resentimientos, que no de presunciones, se permite condenar no solo a las personas, sino también al milenario instituto jurídico de la prescripción, la mayoría de las veces de forma gratuita y torticera. Por su parte, los medios convierten en certeza absoluta la voz de una parte y silencian a su antojo las razones de la otra.

¿Qué es la prescripción? ¿Por qué existe? ¿Por qué cuesta entenderla?

Es necesario distinguir entre la extinción de la responsabilidad penal, la prescripción del delito y la prescripción de la pena. Brevemente: la responsabilidad penal se extingue por el fallecimiento o indulto del autor y, en los delitos privados, por el perdón del ofendido. Naturalmente también por la prescripción del delito o de la pena.

El común entiende la prescripción, y no deja de ser una buena interpretación, como una fecha que, una vez superada, deja los delitos impunes. Pero no es tan sencillo. No puede hablarse de delito hasta que lo diga una sentencia firme. Es natural, lógico y legal que el transcurso del tiempo consolide situaciones de hecho, permitiendo no solo la extinción de derechos, también la adquisición de cosas por su mera posesión.

En la vida, como en el derecho, nada hay eterno: ni el arrendamiento, ni los contratos, ni la jubilación… De la misma forma, los estados -en el derecho anglosajón se le conoce como statute of limitations- no ejercen indefinidamente el “ius puniendi” sobre sus ciudadanos para castigar los hechos delictivos y se marcan un límite en aras de un principio básico en nuestro caso recogido en la Constitución, la seguridad jurídica, que no es otra cosa que “la certeza del derecho”, suma de confianza y legalidad.

Así el artículo 131 del Código Penal, según la gravedad, establece una serie de plazos que van desde los cinco años para delitos menos graves a los veinte en que prescriben los más graves. Con algunas excepciones, inexplicables desde el punto de vista de nuestro derecho: los de genocidio, los de lesa humanidad, los crímenes de guerra, o los asesinatos terroristas no prescriben, lo que evidencia una clara disfunción inmersa en nuestras leyes consecuencia de obligaciones impuestas por distintos tratados internacionales.

Pero el resultado inmediato de la prescripción es la confrontación de la indefensión con la presunción de inocencia, pues aquella no es una opción del procesado, sino que se aplica obligatoriamente. Indefensas pueden sentirse las denunciantes en el caso que nos ocupa pero la prescripción permitirá a las presuntas víctimas continuar proclamando “su verdad” no investigada, sin embargo igualmente indefenso puede sentirse el acusado que, aunque quisiera, no puede renunciar a la prescripción y, en consecuencia, solicitar que se le investigue para demostrar su inocencia. Social y mediáticamente, la prescripción daña sin remedio la presunción de inocencia pues nadie duda que primará la versión de las denunciantes sobre la parálisis, en defensa de su honor, a la que se obliga al denunciado.

Ha de quedar claro que si hay delito es porque así lo dice una sentencia firme. En asuntos como el de marras no prescriben realmente los delitos sino la comisión de hechos presuntamente delictivos, pues nunca sabremos si hubo delito o no porque esos hechos jamás se enjuiciarán. Y de ello nadie debería obtener ventaja pues la justicia igual que ha de hacerse a tiempo ha de rogarse a tiempo. Lo contrario no es justicia, ni legal, ni de cola de verdulería. “¿Quién es la última…?”.

domingo, 15 de enero de 2017

2-1. Victoria de los gladiadores en un coliseo de velatorio


 

Nada que ver con el partido disputado 72 horas antes. La Copa ofreció su imagen tradicional: un continuo ir y venir en pos de un marcador que en nada se compadece con un partido liguero en el que “zizuentrenador” de turno alinea hasta cinco defensas por delante de Keylor Navas para trabar y conseguir un encuentro tácticamente de gran nivel aunque muy alejado del espectáculo precedente.

La fe mueve montañas y el mérito ÚNICAMENTE recae sobre los profesionales sevillistas que, con un Sánchez Pizjuán mustio, agónico, irreconocible con todo lo que había en juego, fueron capaces de darle la vuelta a una tortilla que se había convertido en “tostón requemao” tras el gol de penalti -¿otra vez?, ¡sí otra vez!- del delantero luso.

El Sánchez Pizjuán fue una olla a presión solo al comienzo del encuentro, cuando mostró claramente su estado de ánimo por la enésima reedición del tradicional maltrato mediático-capitalino, y al final, cuando sus profesionales se desembarazaron de la coraza y del casco para desenfundar su “Maximus” en la arena de La Bombonera. Bastaron una falta lejana ejecutada con precisión por Sarabia para que el canguelo morado hiciera el resto (no fue a lo “Panenka” pero sí de gran belleza plástica) y la fe de un recién llegado dispuesto a demostrar que Nervión es el mejor sanatorio para los guerreros heridos.

Mientras los cobardes y “acojonaditos” medios “madrileñistas” se empeñaban en clausurar el Sánchez Pizjuán, los nuestros se juramentaban para mostrar al universo futbolístico que, por aquí abajo, un puñadito de desarrapados, yonkis y gitanos para más señas, están dispuestos a destrozar la alfombra roja manchada de blanca y morado por los muñidores de “LaLiga Santander” y de los comités de competición y arbitral.

El extasis final de Nervión debe significar un antes y un después, un toque de atención a una grada comandada desde hace más de 40 años por un Gol Norte venido a menos desesperadamente y ahora perdido en cuitas inútiles y protagonismos estériles. La ocasión lo merece: es la primera vez que, en el Sánchez Pizjuán, el Sevilla alcanza la cifra de 38 goles en las primeras 18 jornadas. La última fue en la temporada 56-57 en el viejo campo de Nervión. ¿No vamos a intentarlo?

FICHA TÉCNICA DEL ENCUENTRO

Sevilla FC 2 - Real Madrid 1
 
Sevilla FC: Rico, Mariano, Nico Pareja, Rami, Escudero, Vitolo, Nzonzi, Iborra (Sarabia, m. 76), Franco Vázquez (Jovetic, m. 67), Nasri y Ben Yedder (Vietto, m. 85).
 
Real Madrid: Keylor Navas; Carvajal, Sergio Ramos, Varane, Nacho; Casemiro, Kroos (Kovacic, m. 74), Modric, Ronaldo, Marcelo y Benzema.
 
Goles: 0-1, m. 67, Cristiano Ronaldo; 1-1, m. 85, Sergio Ramos (p.p.); 2-1, m. 92, Jovetic.
 
Árbitro: El canario Hernández Hernández. Amonestó a Iborra, Sergio Rico y Nasri, por el Sevilla, y tuvo el detalle de hacer lo propio con Marcelo, por el Real de Madrid. Perdonó la amarilla a Casemiro y Cristiano y, posteriormente, la roja a míster Portugal.
 
Incidencias: Partido correspondiente a la 18ª jornada de Liga disputado en el estadio Ramón Sánchez Pizjuán con 45.000 espectadores en sus gradas en noche fresquita en lo meteorológico y achicharrante en lo anímico. Terreno de juego en perfectas condiciones.

sábado, 14 de enero de 2017

¡Sevillista: denuncia a Sergio Ramos!

 
La campaña orquestada por el club de La Castellana con la inestimable aportación de los medios de comunicación madrileños al servicio del cártel del balompié nacional, solo tiene por objeto amilanar a un grupito de yonkis y gitanos del sur a los que les ha dado por ponerse en el camino de sus grandes conquistas.
 
En las últimas horas ha trascendido que La Liga Nacional de Fútbol Profesional va a denunciar ante el Comité de Competición de la RFEF y ante la Comisión Antiviolencia los cánticos e insultos proferidos contra el futbolista del Real de Madrid, Sergio Ramos, por parte de aficionados radicales del Sevilla en el último partido copero.
 
Después se ha conocido que el Sevilla FC SAD ha solicitado a La Liga de Fútbol Profesional para que, asimismo, denuncie ante el citado comité de Competición de la RFEF y, en su caso, a la Comisión Estatal Antiviolencia, los gestos realizados por el jugador por cuanto los mismos pudieran ser constitutivos de infracción del Código Disciplinario de la RFEF. Efectivamente, el artículo 93 del Capítulo Tercero (Infracciones graves y sanciones) del Código Disciplinario de la Real Federación Española de Fútbol establece:

Provocaciones al público. Provocar la animosidad del público obteniendo tal propósito, salvo que, por producirse, como consecuencia de ello, incidentes graves, la infracción fuere constitutiva de mayor entidad, se sancionará con suspensión de cuatro a doce partidos”.
 
A tenor del comunicado, el Sevilla FC SAD deja en las manos de la patronal que la denuncia se presente ante la citada comisión estatal. No obstante ello, el artículo 31 de la Ley 19/2007, de 11 de julio, contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte establece que “toda persona podrá instar la incoación de expedientes sancionadores por las infracciones contenidas en el presente título. El denunciante, que aportará las pruebas de que en su caso disponga, carecerá de la condición de parte en el procedimiento, si bien se le reconoce el derecho a ser notificado de la resolución que recaiga en el expediente”.
 
Desconociendo si La Liga de Fútbol Profesional actuará en consecuencia, acabo de presentar vía electrónica la correspondiente DENUNCIA ANTE LA COMISIÓN ESTATAL CONTRA LA VIOLENCIA, EL RACISMO, LA XENOFOBIA Y LA INTOLERANCIA EN EL DEPORTE, solicitando se sancione al citado jugador, a tenor de las pruebas videográficas obtenidas del circuito cerrado de televisión del estadio y de las publicadas por los medios de comunicación, a tenor de lo establecido en el artículo 32.1 en relación con el 34.1.a) y el 36.a) 1ª y 2ª de la Ley 19/2007, de 11 de julio, contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte, que establecen:

 Las personas vinculadas a una federación deportiva mediante una licencia federativa estatal o autonómica habilitada para la participación en competiciones estatales así como los clubes, Sociedades Anónimas Deportivas y las personas que desarrollen su actividad dentro de las mismas podrán ser sancionados de conformidad con lo dispuesto en los artículos siguientes.
…/…
Se consideran infracciones muy gravesLos comportamientos y gestos agresivos y manifiestamente antideportivos de los deportistas, cuando se dirijan al árbitro, a otros deportistas o al público, así como las declaraciones públicas de directivos, administradores de hecho o de derecho de clubes deportivos y sociedades anónimas deportivas, técnicos, árbitros y deportistas que inciten a sus equipos o a los espectadores a la violencia de conformidad con lo dispuesto en los apartados primero y segundo del artículo 2 de esta Ley.
…/…
Por la comisión de infracciones consideradas como muy graves de las previstas en la presente Ley, se podrá imponer las siguientes sanciones:
- Inhabilitación para ocupar cargos en la organización deportiva o suspensión o privación de licencia federativa, cuando el responsable de los hechos sea una persona con licencia deportiva. La sanción se podrá imponer con carácter temporal por un período de dos a cinco años, o excepcionalmente con carácter definitivo en los supuestos de reincidencia en la comisión de infracciones de extraordinaria gravedad.
- Sanción pecuniaria para los clubes, deportistas, jueces, árbitros y directivos en el marco de las competiciones profesionales, de 18.000,01 a 90.000 euros.

Como queda dicho, cualquier persona puede presentar la denuncia y puede hacerlo mediante un procedimiento sencillo:

1º) Rellenar la cabecera del documento word adjunto, firmar e imprimir, o escanear en pdf.

2º) Presentarlo de una manera fácil en el registro del Consejo Superior de Deportes o en cualquier registro público.