jueves, 23 de febrero de 2017

Taxis: un derecho de pernada redivivo




23/02/17. Mi colaboración de ayer en El Demócrata Liberal


“¡A huevazo limpio o a machetazo infame! Son las formas en que el monopolio del transporte público, de la mano de Solidaridad del Taxi, viene aprovechándose del privilegio ancestral de admitir o denegar el acceso al aeródromo sevillano”


Aunque algunos estudiosos niegan su existencia, la historia parece haber asumido como real el “derecho de pernada”, entendido como el derecho de los señores a tomar a sus siervas el día de su casamiento con uno de sus vasallos. Contrariamente a lo que cualquier maldiciente pensara, la “institución” consuetudinaria no fue una invención de nuestros ibéricos señores feudales, sino que ya estaba vigente en la Germania Ulterior antes de la invasión romana: en latín vulgar fue conocido como Ius primae noctis, “derecho de la primera noche”; en inglés continúa usándose la expresión francesa Droit du seigneur, “derecho del señor”, aunque en tierras gabachas se prefiere utilizar la locución Droit de cuissage, con idéntico significado.

Para desconcierto de las masas en general y de la progresía en particular, resulta que fue Alfonso II quien estipuló por ley que “las siervas se encuentran fuera del derecho del señor” y, cinco siglos después, Alfonso X quien aprobara una multa de 500 sueldos y la privación de cargos a quien osara desflorar a la novia antes del casamiento.

¡A huevazo limpio o a machetazo infame! Son las formas en que el monopolio del transporte público, de la mano de Solidaridad del Taxi, viene aprovechándose del privilegio ancestral de admitir o denegar el acceso al aeródromo sevillano y, con ellos, subyugar el derecho al trabajo de la inmensa mayoría de los taxistas sevillanos, todo ello mientras los incapaces que están obligados a impedirlo se han venido mostrando como simples cómplices o consentidores.

Como siempre y para desventura de la ley, el alcalde de turno, sin entrar en demasiadas valoraciones, ha vuelto a tachar de puntuales las recientes, “inasumibles” e “inaceptables actuaciones” -actos vandálicos, es su nombre- que siguen perpetrándose. Desde Del Valle a Espadas, pasando por Becerril o Zoido, nunca regidor alguno ha respaldado la acción de los agentes de la Policía Local para poner fin a tamaño dislate en forma de delincuencia consentida.

Nunca tampoco -y justo es reconocerlo- nadie se mojó tanto como el portavoz de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Sevilla, Javier Millán, quien ha acusado a Juan el de la vara de taparse los ojos ante los privilegiados: “El gobierno está volviendo a usar la práctica del trilerismo, intentando desviar la atención hacia el intrusismo y obviando los principales problemas, que son la violencia, las estafas y que todos los taxistas van a seguir sin poder trabajar libremente en el aeropuerto”.

Desde una óptica liberal todo exceso de regulación debiera desterrarse; sin embargo sigue sin tener explicación que, como mal menor, no se imponga por el gobierno municipal el turno rotatorio que, mediante sentencia, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía consideró como la solución más congruente.

Si los nobles del Medievo practicaban un derecho perverso sobre sus vasallas, la aristocracia del siglo XXI, encarnada en “solidarios dueños de vidas y haciendas 3.0”, continúa decidiendo, tirando de nepotismo esclavizante, el futuro laboral de miles de personas, con un agravante: y es que ocho siglos después ni está ni se espera un rey sabio de nombre Alfonso -por supuesto Juan tampoco- que paralice de una vez por todas el chantaje, la coacción y la violencia.

miércoles, 22 de febrero de 2017

2-1. Así, así, así se tira una ventaja



Y esperemos que solo sea eso, que la eliminatoria, tras su paso por las islas británicas, vuele camino de Sevilla en busca de unos cuartos que hoy ha estado a tiro, sobretodo en un primer tiempo donde pudo sentenciarse.

Mientras Correa pateaba de pena una pena máxima al inicio del choque, Vitolo y Rami, ya en el segundo tiempo, se encontraron con los palos. En medio, mucho dominio del esférico y dos goles espectaculares, de nuevo tirando de velocidad y dejando aparcado el antifútbol del toque y el retoque: Sarabia en el 25 culminaba de perfecto testarazo un centro desde la izquierda de Escudero y el propio Correa hacía el segundo tras asistencia perfecta de Jovetic. Una desaplicación de las que parece en el fútbol amateur está prohibida acercó a los ingleses en el marcador a falta de 17 minutos.

El ambientazo "champions" de hoy en La Bombonera duró hasta justo el tiempo que goleaba Vardy. Una afición a la altura de su historia acabó desangelada cuando comprobó finalmente que lo que era el alma de Nervión mostró a las claras que primero, y antes que el Sevilla FC, está su ombligo, su egoísmo despreciable y mal medido.

Así se la ponían a Fernando VII, y, como el monarca acostumbraba, entre todos hemos fallado una carambola "bola-bola", una carambola a huevo que hemos dejado pasar para mejor ocasión. El daño, ocurra lo que ocurra y no está dicha la última palabra, ya está hecho.

¡Los que renuncian a su sagrado mandamiento (animar al Sevilla, como siempre ha sido) solo merecen desprecio! ¡Y ahora más que nunca: Sevilla FC!

FICHA TÉCNICA DEL ENCUENTRO
 
Sevilla FC 2 - Leicester City FC 1
 
Sevilla FC: Rico, Mariano, Lenglet (Carriço, m. 54), Rami, Escudero, Nzonzi, Nasri, Sarabia, Correa (Iborra, m. 63), Vitolo y Jovetic.
 
Leicester City FC: Schmeichel, Simpson, Morgan, Huth, Fuchs, Albrighton (Amartey, m.88), Drinkwater, Ndidi, Musa (Gray, m. 57), Mahrez y Vardy.
 
Goles: 1-0, m. 25: Sarabia. 2-0, m. 62: Correa. 2-1, m. 73: Vardy.

Árbitro: El francés Clement Turpin. Amonestó a Escudero y Carriço.

Incidencias: Partido correspondiente a la ida de los octavos de final de la UEFA Champions League, disputado en el estadio Ramón Sánchez Pizjuán ante 40.000 espectadores, tres millares de ellos seguidores británicos, en noche de agradable temperatura para la época. Terreno de juego en perfectas condiciones.

martes, 21 de febrero de 2017

¡Gordo!: Antiviolencia ha perdido el oremus


Con ocasión de la reiterada noticia de que un grupo de ultras sevillistas expuso en la grada de El Sadar una pancarta con la leyenda “Gordo”, mote de uno de los sevillanos detenidos como sospechosos de la violación en grupo que tuvo lugar los pasados Sanfermines, ya hubo ocasión en estas páginas de censurar lo fácil que vemos la mota en ojo ajeno mientras nos mostramos incapaces de ver la viga en el propio.

No pareciéndole bastante, según ha informado el Consejo Superior de Deportes (CSD), la Comisión Antiviolencia ha propuesto una sanción de 4.000 euros y prohibición de acceso a recintos deportivos durante doce meses, a la persona que colocó la pancarta, al considerar que el mensaje supone "un claro apoyo al aficionado que se encuentra actualmente en prisión preventiva por su presunta participación en una agresión sexual ocurrida en Pamplona en julio de 2016".

¡Han perdido el oremus! ¡Con qué facilidad se dispara contra unos mientras se guardan de apuntar a otros! Dando por bueno que la pancarta va dirigida en apoyo de uno de los investigados (que ya sería hilar fino), hay que continuar subrayando, al día de hoy, que los sospechosos aún no han sido condenados y que gozan -deberían gozar- de la presunción de inocencia que a todos nos ampara. Tiempo tendrán de purgar sus culpas, llegado el caso.


Dirán algunos que no son circunstancias extrapolables pero quiso la casualidad que el mismo día y a la misma hora dos expresidentes del Gobierno de España, en comparecencia pública y rodeados de buena gente, solicitaran la excarcelación del opositor venezolano Leopoldo López, condenado a 13 años de prisión, es cierto, por la -injusta- ley de un país sin rumbo. "Venezuela es una dictadura", se gritó en el acto, no sin razón, entre vítores al preso. Mientras resortes alocados del Estado sancionaban impunemente a un amigo o familiar de un preso de la cárcel de Pamplona que se había limitado a un apoyo simbólico, y sin más parafernalias, a alguien que está a la espera de juicio, aunque ya lo haya condenado la opinión pública de la manos de los Matías Prats, María Rey, De la Morena, Ferreras o su "conyuja".

sábado, 18 de febrero de 2017

2-0. Otra vez a contraestilo



Ya había transcurrido media hora del primer tiempo cuando Lenglet, harto ya de tan monótono tiquitaca, puso el balón en campo contrario para que un perfecto escalonamiento, Jovetic-Ben Yedder-Jovetic, acabara en la zurda de Sarabia y, con su gol, hiciera saltar los plomos del cortocircuito eibarrés.

El juego espeso del Sevilla tuvo un culpable: Mendilíbar. El técnico vasco había estudiado a la perfección a su rival. La presión ejercida en la zona de creación nervionense consiguió espesar a un equipo desconocido hoy en casa que, para colmo, no ganaba un solo balón por alto. En el primer tiempo solo Jovetic y Sarabia habían dado muestras de bien hacer. El resto nunca consiguió enjaretar tres pases seguidos.

Pese a lo inquietante del marcador, tras el descanso cambió la cara, sobretodo con la entrada de Kranevitter que, sustituyendo a un desaparecido Nasri, dio alas a Nzonzi que volvió a convertirse en el amo del centro del campo y con él llegaron una ristra de ocasiones desaprovechadas sobre la meta de Yoel.

Y tuvo que ser el gigante el que desoyera las órdenes del banquillo y copiara, ya en el alargue, la estrategia de la sorpresa y la velocidad: balonazo a la espalda de la defensa vasca -totalmente metida en campo contrario- para que Jovetic se plante, tras excelente eslalon, en el área rival, levante la cabeza y vea llegar a Vitolo para ponerle en bandeja un penalti en movimiento que no desaprovechó el canario.

¿Tan difícil es tirar de velocidad, esa virtud que tantos embrollos resuelve?

FICHA TÉCNICA DEL ENCUENTRO

Sevilla FC 2 - SD Eibar 0
 
Sevilla FC: Sergio Rico; Mercado (Mariano, m. 46), Rami, Lenglet, Escudero; Sarabia, Nzonzi, Nasri (Kranevitter, m. 69), Franco Vázquez; Jovetic y Ben Yedder (Vitolo, m. 58).
 
SD Eibar: Yoel; Capa, Mauro dos Santos, Lejeune, Arbilla (Luna, m. 66); Fran Rico, Escalante; Pedro León, Adrián (Bebé, m. 66), Rubén Peña (Nano, m. 81); y Sergi Enrich.
 
Goles: 1-0, m. 30: Sarabia. 2-0, m. 91: Vitolo.
 
Árbitro: El catalán Álvarez Izquierdo. Mostró cartulina amarilla a Escudero y Mariano, por el Sevilla, y a Arbilla, Fran Rico y Capa, por los eibarreses.
 
Incidencias: Partido correspondiente a la 23ª jornada de Liga disputado en el estadio Ramón Sánchez Pizjuán con 35.000 espectadores en sus gradas en noche de buena temperatura para la época. Terreno de juego en perfectas condiciones.

jueves, 16 de febrero de 2017

Cazadores de nazis




16/02/17. Mi colaboración de ayer en El Demócrata Liberal

“Hace once años fallecía en Viena Simon Wiesenthal, el más famoso cazador de nazis”

“Un auténtico héroe, nada que ver con la pandilla de chichinabo de seguidores rayistas que el último día mercado invernal futbolístico impidió la cesión del Betis al Rayo Vallecano de un jugador ucraniano”

Un respeto para los que han dedicado y dedican su vida a perseguir a nazis de verdad. Y fuerza, mucha fuerza, a los que les sigue siendo imposible perseguir a sus verdugos, sencillamente porque el telón sigue siendo de acero


El pasado verano llegaba al sevillano aeropuerto de San Pablo, luciendo una camiseta con el escudo de su país y para incorporarse a su nuevo club, Roman Zozulya, un futbolista ucraniano que ha cometido el “tremendo error” de apoyar firmemente a su ejército frente a las milicias prorrusas y ser fiel partidario de que Donetsk y Lugansk no se anexionen a Rusia.

Hace once años fallecía en Viena Simon Wiesenthal, el más famoso cazador de nazis. Austriaco, de origen judío, dedicó los últimos 60 años de su vida a buscar por todo el mundo a los dirigentes nazis que habían huido de Alemania tras la guerra. Hasta 1.100 criminales de guerra llevó en ese tiempo ante los tribunales.

Un auténtico héroe, nada que ver con la pandilla de chichinabo de seguidores rayistas que el último día del mercado invernal futbolístico impidió la cesión del Betis al Rayo Vallecano del mencionado jugador ucraniano. Hablando en nombre no ya del grupo radical Bukaneros sino de la afición vallecana, docena y media de chusmetas acusaron al futbolista de nazi: pancartas, insultos y descalificaciones a su llegada frenaron la operación y el jugador hubo de regresar al Betis de Sevilla.

Si el mero adjetivo de nazi, y la consiguiente comparación, es ya un insulto a los luchadores contra las víctimas del holocausto, siendo su resultado inmediato imposibilitar el ejercicio del derecho al trabajo garantizado por el artículo 35 de nuestra Constitución, no lo es menos lo que ha venido después de la mano de acreditados representantes de la ultraizquierda, los mismos que, desde su fantaseada superioridad moral, no se han cortado a la hora de difundir sus aún más graves deseos:

El primero en aparecer en escena ha sido el rapero Pau Rivadulla, conocido como Pablo Hasél -ya condenado a dos años de prisión, que naturalmente no cumplió, por enaltecer el terrorismo de ETA, los Grapo, Terra Lliure o Al Qaeda-, quien no se cortó en comentar en su perfil de Twitter: "A la plantilla del Betis que defiende al nazi, si no fuera porque también morirían pilotos y azafatas, les desearía que su avión se estrellara". Puede observarse el escaso resultado que ha tenido el fallo del Tribunal Supremo que lo sentenció: “el discurso del odio no está protegido por la libertad de expresión ideológica”. Y es que, probablemente, las candorosas pretensiones del artículo 25 de nuestra carta magna (“las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas hacia la reeducación y reinserción social”) sean solo eso: una utopía, una quimera imposible.


Pero no fue el único trotskista en retratarse: tras el apoyo de la plantilla bética a su compañero, el concejal podemita del ayuntamiento hispalense (y, ahí es nada, diputado provincial) Julián Moreno, no se privó de proclamar a los cuatro vientos tuiteros “Vaya asco que dan los jugadores del Betis y los directivos de La Liga apoyando al neonazi Zozulya…”. La disculpa posterior (“… Siempre defenderé el fútbol que promueve la solidaridad y rechaza cualquier tipo de violencia”) resulta aún más tragicómica y solo sirve para descubrir la patraña, la farsa que encierra el personaje.


Los acontecimientos no son sino una demostración más de que el denigrado fútbol es un fiel reflejo de la sociedad: si hay violencia en su seno es porque hay desafuero en la hente, si se da el insulto es porque se fomenta día a día en todos los ámbitos. ¿Qué más quiere el incapaz Consejo Superior de Deportes o la incompetente Liga de Fútbol Profesional, perseguidores implacables de masas de seguidores, para actuar contra los contados y conocidos elementos antisociales que se infiltran en las organizaciones para inocular el virus de la intolerancia?

¿Imaginan ustedes otro recibimiento del nuevo fichaje, en seguro loor de multitudes, si la prenda con la que se presentó en Sevilla hubiese llevado estampada la aclamada imagen de, por ejemplo, un facineroso como el Che o la de cualquier bandera al uso con una estrella de cinco puntas?

Un respeto -¡óiganlo estos cazanazis de la señorita pepis!- para los que han dedicado y dedican su vida a perseguir nazis de verdad. Y fuerza, mucha fuerza, a los que, implorando justicia para cien millones de almas masacradas durante un siglo siniestro que ahora se rememora, les sigue siendo imposible perseguir a sus verdugos, sencillamente porque el telón sigue siendo de acero.


P.S.- La Liga de Fútbol Profesional anuncia una querella por injurias y calumnias contra los seguidores rayistas que, hasta el momento, han podido identificarse. ¿Para qué? ¿Alguien duda que los tribunales ampararán sus prácticas en la “libertad de expresión”, como ya han tenido ocasión de manifestar con ocasión del juicio al concejal de Madrid que -humor negro, dicen- se mofó de una víctima del terrorismo (Irene Villa) y de las tres niñas asesinadas en Alcácer?