sábado, 24 de enero de 2026

Trenes, infamia y asco

 

23/01/26. Mi colaboración de ayer en Sevillainfo

“La revancha nunca es bienvenida. No puede consentirse ese impulso complejo y primario que surge tras sentirse una injusticia, humillación o traición, y que busca restaurar un equilibrio emocional o justicia personal o colectiva, devolviendo el sufrimiento al agresor primario”

Con ocasión del triste final de Sandra el pasado octubre en Sevilla, ya tuvimos ocasión de referirnos a ese tan insignificante como repugnante segmento de la nación que antepone sus ideales a la verdad oficial, la dimanante de investigaciones o procedimientos, arrimando el ascua a la sardina de sus ídolos públicos y desertando de la atención a las víctimas que son las que siempre precisan afecto, especialmente en esos primeros momentos de desdichas tan rayanos al duelo.

Los recientes accidentes ferroviarios, en especial el de Adamuz (ensalzable comportamiento el de sus vecinos), nos han mostrado a una despreciable -en calidad y cantidad- parte de la otra España, la misma que pretende tomarse la “revancha de los muertos” que, regular e históricamente, le han echado encima a resultas de todas y cada una de las desdichas sufridas en distintos periodos de gobierno antagónico. Un país deserta de la libertad cuando sus nacionales, o parte de ellos, abrazan el pensamiento único, desprecian el propio y se limitan a repetir las consignas del argumentario diario y en esas estamos.

Al grito de “¡queremos saber!”, las calles se han inundado en multitud de ocasiones, no con ansia esclarecedora a la búsqueda de la verdad, sino con una avaricia y grado de violencia vengativos rayanos en lo criminógeno. A vuelapluma: en 1995, cuando en el pozo asturiano de San Nicolás se produjo una explosión de grisú que causó 14 muertos entre los mineros; a los que, al año siguiente en Asturias y León, se sumaron cuatro mineros más; en 2002 cuando el petroleroPrestige se partió e incendió frente a la costa de Galicia, con gran daño medioambiental; también en 2003 con el accidente del avión de transporte militar ruso Yakovlev Yak-42 que trasladaba militares españoles desde Afganistán a España y que se estrelló en Turquía con el resultado de 62 militares españoles fallecidos; el 11 de marzo de 2004 en Madrid con el mayor atentado terrorista en suelo europeo, 192 muertos; el accidente del Metro de Valencia de 2006 con 43 fallecidos; el accidente de julio de 2013 del Alvia en Santiago de Compostela que, pese a tratarse de una infraestructura acometida en tiempos del inefable Pepiño Blanco, reportó 79 fallecidos y, por último, la calamitosa dana mediterránea de octubre de 2024, con desastrosas consecuencias en Castilla-La Mancha, Andalucía y, especialmente, en Valencia… Y lo que te rondaré, morena.

Este cúmulo de movilizaciones tiene un principio y coincide con el Pacto del Tinell (el más sectario y dañino para la estabilidad política española suscrito por el tripartito catalán) que alzó a ZP a La Moncloa y una continuidad en forma de legado envenenado, asumido por Sánchez, que pretende desembocar en un abierto desafío entre españoles abusando de la ominosa arma del “¡y tú más!”.

Nunca antes se había contemplado un retorcimiento tan desmedido de los sentimientos más primarios de los españoles. Nadie, incluida la Justicia, echó los muertos del Gal en el tejado de un gobierno socialista. Nadie manchó las fachadas de los ministerios y consejerías andaluzas con lodos de la balsa de Aznalcóllar, nadie se atrevió a reprimir a los rodeadores del Congreso o del Parlamento Andaluz; nadie culpó penalmente a otros gobiernos socialistas por los descarrilamientos de alvias, o por los aviacos y spanaires estrellados, o por las consecuencias económicas y vitales de apagones tercermundistas, o de gravísimos incendios con víctimas mortales en montes sin desbrozar, o por cegar barrancos con resultados desastrosos, o por la gestión de la pandemia que originó los peores resultados de Europa en cifras de fallecidos, o por falconear sin descanso haciendo flaco favor a la contención del cambio climático… Nadie, seguramente porque una ciudadanía sensata y mayoritaria, aunque seguramente de “exigua moralidad” comparado con ellos, es capaz de comprender la trascendencia y las consecuencias de los imponderables que en una sociedad afanosa, moderna y dinámica pueden producirse. Llegará el momento de los tribunales y conoceremos la verdad; ése es el sistema que nos hemos dado, lo otro es barbarie.

El infortunio de Adamuz no puede -no debe- situar a una sociedad madura a la altura del sectarismo mostrado por especímenes indeseables. Si bien, los miserables siguen erre que erre (“el PSOE pide la comparecencia de Antonio Sanz en el parlamento para tratar de dar la vuelta a la tortilla de las responsabilidades”) en su particular búsqueda de responsabilidades, ha de quedar claro que la revancha nunca es bienvenida. No puede consentirse ese impulso complejo y primario que surge tras sentirse una injusticia, humillación o traición, y que busca restaurar un equilibrio emocional o justicia personal o colectiva, devolviendo el sufrimiento al agresor primario.

Todo ello no es óbice para hacer un ejercicio de creatividad mental y pensemos en qué sucedería en estos momentos si el gobierno fuera de diferente signo. Pero no, no todos somos ni podemos ser así.

martes, 20 de enero de 2026

La financiación traducida a la jerga socialista

 


19/01/26. Mi colaboración de ayer en Sevillainfo

 

 “Principio de ordinalidad: los ricos más ricos, y los pobres un poquito menos pobres a bordo de un tren en marcha, sin frenos y en dirección contraria a la justa redistribución, tan socialistas ambas palabrejas”


En los últimos días (“la parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte”) venimos disfrutando de la versión 3.0 de María Groucho Montero sobre la aplicación del principio de ordinalidad en el inmediato futuro del sistema de financiación de las CCAA; modelo que se permitió el lujo de anunciar el delincuente y amnistiado Oriol Junqueras, tras entrevistarse en La Moncloa con un presidente ya con apenas ropajes para tapar sus vergüenzas.

No es difícil de entender -ni siquiera para el progretariado- el fondo de la cuestión. Veamos:

Primero, la Ley de Financiación de las Comunidades Autónomas es la ley básica que establece cómo se distribuyen los recursos estatales entre ellas. Lógicamente, se aprueba por las Cortes Generales y ha venido revisándose periódicamente cada 3-5 años o cuando hay cambios importantes en economía o población. Sin embargo, el sistema de reparto actual se sigue aplicando desde hace 17 años, con ocasión de la última actualización normativa dada por Ley 22/2009.

Segundo, ¿existe el principio de ordinalidad ahora puesto en boga por María Jesús? Sí, existe en economía y es un concepto importado del federalismo fiscal muy usado en Alemania, Suiza o Austria -¿les va sonando ahora?-, pero como un recurso, no como una ley obligatoria; como un criterio de los sistemas de igualación territorial en beneficio de los que más aportan y, naturalmente, en el caso español, contrario al principio constitucional de solidaridad interterritorial (art. 2 CE) y a la garantía de un equilibrio económico justo entre territorios (art. 138 CE) que no implique privilegios económicos y sociales.

Tercero, en política fiscal, hablar de ordinalidad significa lisa y llanamente que las comunidades que más aportan al sistema, después del reparto, no resulten peor financiadas que las que aportan menos. Más fácil: si antes era de las ricas, después del reparto obtendrá una cantidad por encima de las pobres.

Cuarto, para colmo, la ministra lo presenta como un principio técnico incuestionable, cuando en realidad es una decisión política, no una ley económica universal. Usa el término buscando una apariencia entre moderada y técnica en un intento desaforado de calmar a las comunidades que aportan más (Madrid, Baleares y Cataluña) y así no quedar en esta última (¡Pedro, por siete votos …!) como “atracadora de los ricos”, todo lo contrario que vende los fines de semana en Andalucia.

Quinto, si lo expresado todavía arrojara dudas, veamos un ejemplo para incondicionales de Barriosésamo: concibamos una simulación suponiendo una España de solo tres CCAA, repartiendo 100 millones entre Madrid, Cataluña y Andalucía en función del peso poblacional:

Paso 1 - Peso poblacional aproximado en cifras absolutas y porcentajes aprox.:

Conjunto          23,5 millones habitantes                      100%.

Madrid              6,9 millones habitantes            29% de la población.

Cataluña          8,0 millones habitantes            34% de la población.

Andalucía         8,6 millones habitantes            37% de la población.


Paso 2 - Reparto de 100 millones con el sistema redistributivo (actual):

Madrid             recibe 27 millones €                 3,91 € por habitante.

Cataluña          recibe 30 millones €                 3,75 € por habitante.

Andalucía         recibe 43 millones €                 5,00 € por habitante.

Claramente, Andalucía, región más poblada de las tres, recibe mucho más por habitante.


Paso 3 - Reparto de 100 millones con principio de ordinalidad (pactado entre Sánchez y Junqueras al margen de las otras 16 CCAA):

Madrid             recibe 32 millones €                 4,64 € por habitante.

Cataluña          recibe 35 millones €                 4,37 € por habitante.

Andalucía         recibe 33 millones €                 3,83 € por habitante.

Efectivamente, Andalucía continuaría siendo amparada, pero sin llegar a superar en recursos per cápita ni a Cataluña ni a Madrid, resultando herido de muerte el principio de solidaridad interterritorial: los ricos más ricos, y los pobres un poquito menos pobres a bordo de un tren en marcha, sin frenos y en dirección contraria a la justa redistribución, tan socialistas ambas palabrejas.

Sexto, concibamos otra posibilidad en esa España de solo tres CCAA, ahora en función de la generación de riqueza:

Paso 1 - Euros generados por habitante en cifras absolutas e índices aprox. (media española = 100):

Madrid             6.800 € por habitante               135

Cataluña          6.100 € por habitante               120

Andalucía         4.300 € por habitante               85

 

Paso 2 - Recursos a recibir con el sistema redistributivo (actual):

Madrid             5.100 € por habitante   101-103               1.700 € menos que lo generado

Cataluña          4.950 € por habitante   98-100                 1.150 € menos que lo generado

Andalucía         5.200 € por habitante   103-105               900 € más que lo generado

Palmariamente, Andalucía, región menor generadora de riqueza de las tres, recibe un poco más por habitante que las otras dos.

 

Paso 3 - Recursos a recibir con principio de ordinalidad (obra de Sánchez y Polifemo):

Madrid             5.800 € por habitante               115                  700 € menos que lo generado

Cataluña          5.500 € por habitante               110                  600 € menos que lo generado

Andalucía         5.100 € por habitante               102                  800 € más que lo generado

En este caso, Andalucía significativamente recibe menos financiación que las otras dos regiones ricas.

Debe seguirse haciendo hincapié en que Madrid sería la comunidad autónoma más beneficiada si se implantara el principio de ordinalidad. Contrariamente a la izquierda republicana catalana y al socialismo español, el gobierno de Ayuso sigue apostando por una redistribución justa de la riqueza entre los territorios de España, como seguramente habrán escuchado en Mañaneros, en La 1 de RTVE.

Hoy mismo, en su sofá favorito, Sánchez escuchará, de Feijóo, por su oído derecho que “los recursos de todos los españoles se reparten entre todos los españoles”, de acuerdo con un proyecto común de nación en base a la solidaridad, la autonomía fiscal, la suficiencia financiera, la igualdad, la lealtad institucional y el máximo respeto a la Constitución. Ni que decir tiene que el oído izquierdo del personaje disipará en milisegundos todo el discurso.

Conclusión: El principio de ordinalidad no viene definido como obligatorio en ley alguna, es exclusivamente un criterio teórico de financiación que pretende que la posición de privilegio de una comunidad autónoma en ingresos se refleje en lo que recibe en aportaciones. Por su parte, Marixu divaga vendiéndonos que no es un mandato obligatorio para todas las regiones mientras reconoce que el diseño “tiende” a él. Y en medio de todo, lo único que entiende la izquierda: la moqueta y los sillones de La Moncloa, que no la gobernabilidad de España.

sábado, 10 de enero de 2026

Trump: America First

 

Trump: America First

09/01/26. Mi colaboración de ayer en Sevillainfo

 

 “¿Alguien duda que Groenlandia, más a corto que a medio plazo, será parte de los EE.UU. o, por el contrario, que el comunicado de los siete líderes europeos está haciendo temblar al sheriff de Norteamérica?”


Hablar es gratuito, opinar lo mismo, hagamos pues, con más dudas que certezas, consideraciones sobre la política de control, también conocida por imperialista, que -dicen, no sin razón- Donald Trump se ha dispuesto a imponer, mediante la fuerza, en los lugares que se le antoje.

La operación del 3 de enero en Caracas ha dejado sumergida a la opinión pública en un encendido debate sobre las ambiciones del presidente americano más allá de sus fronteras.

Sea cual sea la conclusión final, parece claro que el inquilino de la Casa Blanca no ha engañado a nadie: la política de “America First” (América Primero) fue un principio central en su última campaña electoral, que se resume en que las decisiones de las políticas exterior y económica se centrarían principalmente en beneficiar a los ciudadanos y la economía de EE.UU. y se manifestaría en varios aspectos clave:

1. Comercio

  • Revisión de Acuerdos Comerciales: Trump ya criticó acuerdos como el NAFTA (tratado de libre comercio entre Estados Unidos, México y Canadá) y el TPP (firmado originalmente entre 12 países de Asia-Pacífico para liberalizar el comercio), argumentando que perjudicaban a los trabajadores estadounidenses. En su primer mandato abandonó el tratado y promovió acuerdos bilaterales favorecedores a los EE.UU. Y en esas continuamos.
  • Aranceles y Proteccionismo: Aseguró que implementaría aranceles a productos de China, México, Canadá, Unión Europea y otros países para proteger la industria nacional. ¿Les suena la música?

2. Inmigración

  • Control de Fronteras: Aseveró que consideraría esencial la seguridad fronteriza para proteger los intereses estadounidenses. Ya en su primer mandato prometió construir un muro en la frontera con México que dejó inconcluso pero reforzado militarmente y que finalizará. ¿Alguien lo duda?
  • Restricciones: Abogó por políticas que limitaran la inmigración ilegal y priorizaran a los inmigrantes que aportaran habilidades específicas. Y en los últimos meses, con la controvertida interposición de la Guardia Nacional en diversos estados, en esas estamos.

3. Política exterior

  • Escepticismo hacia las Alianzas y Negociaciones Bilaterales: Cuestionó la utilidad de diversas organizaciones como la OTAN, sugiriendo que los aliados debían asumir una mayor carga financiera. Ahí nos encontramos con nuestro tarado presidente reconociendo que finalmente asumiría un presupuesto en Defensa del 3,5 % del PIB, cuando había asegurado y, alamismavé, negado que sería justo del 2,1, todo ello el mismo día que firmaba un acuerdo en el que se comprometía al 5. La porción comunista de su gobierno mientras tanto silbaba con la mirada puesta “en el futuro”, que no es sino el presente de la moqueta ministerial. 
  • Anunció acuerdos directos con otros países y, como queda dicho, el abandono de compromisos multilaterales. Se retiró de tratados como el Acuerdo de París sobre el cambio climático y el acuerdo nuclear con Irán, mediante el simple pero poderoso argumento de que no beneficiaban a EE.UU.
  • Terrorismo: Prometió tomar medidas decisivas contra el terrorismo, defendiendo la seguridad nacional como una prioridad. Y en Oriente Próximo han comprobado que no mentía.
  • Actitud hacia Rusia: Aunque ha sido criticado por su cercanía con Putin, también ha defendido -eso sí, sin apenas entusiasmo- la postura de Ucrania en su conflicto con Rusia. Pero esos territorios les caen a Donald demasiado lejos.
  • Tensión con China: En el contexto de su política exterior, apalabró un enfoque más duro hacia China, especialmente en relación con el Mar del Sur y las tensiones en Taiwán, sin olvidar el uso que tanto chinos como rusos vienen haciendo de Groenlandia, origen de nuevos conflictos sobre el que volveremos.
  • Defensa: Rechazó interposiciones innecesarias, criticando las intervenciones militares prolongadas y abogando por evitar guerras “que no beneficien directamente a EE.UU.”, promoviendo el retiro de tropas y las subsiguientes negociaciones para el fomento de la paz.
  • Narcotráfico: Acusó a ciertos países, como México, Colombia y Venezuela, de ser responsables del envío de drogas -fentanilo y, especialmente, cocaína- hacia Estados Unidos sugiriendo que, si estas naciones no frenaban ese flujo, “serían sujetos a ataque”. A la actualidad volvemos a remitirnos: Maduro secuestrado en Nueva York, nuestra princesa Delcy al mando del nuevo virreinato y ni una sola palabra de la administración americana sobre la democracia venezolana, los presos políticos, los desaparecidos, o la toma del poder de los ganadores de las últimas elecciones.

4. Economía

  • Estrategias para el Crecimiento: Informó que promocionaría las políticas que buscaran revitalizar la economía estadounidense, creando empleos y favoreciendo la producción nacional. Y, para no quedar como un embustero, las petroleras americanas llevan camino de una semana frotándose las manos.

La política de “America First” ha generado tanto apoyo ferviente como críticas, siendo vista por algunos y con razón como un enfoque aislacionista que dañaría las relaciones internacionales. Sin embargo, volvamos al principio: lo que prometió en campaña y para lo que fue votado parece cumplirlo punto por punto.

Efectivamente, la inteligencia americana, con Trump a los mandos, ha venido observando que la Tierra es inmensa y ha decidido que sus soldados -en defensa de causas nobles y de otras más cerca de intereses espurios- han derramado ya, con escaso agradecimiento, demasiada sangre por casi todo el planeta y que va siendo hora, aprovechando los nuevos modos de guerra, de mirar hacia dentro poniendo su costosa defensa a disposición exclusiva de sus nacionales.

Para redondear el círculo, Trump y los suyos -asegurados el flanco sur con el muro a medio construir, pero cuasi inexpugnable y las costas este y oeste por dos océanos apuntalados por la tecnología militar más poderoso del mundo- han concluido que la única amenaza se ciñe ahora al norte, no por el belicismo de sus vecinos canadienses, sino por la “Casa de Tócame Roque” en que China y Rusia están convirtiendo a Groenlandia sin que Dinamarca ni “la comunidad internacional” se hayan pronunciado hasta ahora y sobre la que la administración Trump ha puesto definitivamente el foco en aras de su seguridad, también de su aislamiento.

Para redondear la sandez, con más locuacidad que medios, se reunieron el Día de Reyes en París líderes y representantes de 35 países aliados (España entre ellos) con el objetivo de coordinar apoyo continuo a Ucrania, incluyendo seguridad y planes tras el cese de hostilidades. En lo que a nosotros respecta: soldados españoles como fuerza de interposición, a mayor gloria de Yoli.

Aprovechando el cenáculo, siete líderes europeos allí presentes (primeros ministros de Francia, Alemania, Italia, Polonia, España, Reino Unido y Dinamarca) emitieron otro comunicado específico sobre Groenlandia y Dinamarca, afirmando fastuosamente que el futuro de Groenlandia corresponde únicamente a Dinamarca y a su pueblo y que ninguna otra potencia (en alusión más que probable al trabajo dividido por el tiempo que expresa la fórmula de la mecánica) puede decidirlo por ellos.

¿Alguien duda que Groenlandia, más a corto que a medio plazo, será parte de los EE.UU. o, por el contrario, que el comunicado de los siete líderes europeos está haciendo temblar al sheriff de Norteamérica? ¡America First!