sábado, 10 de enero de 2026

Trump: America First

 

Trump: America First

09/01/26. Mi colaboración de ayer en Sevillainfo

 

 “¿Alguien duda que Groenlandia, más a corto que a medio plazo, será parte de los EE.UU. o, por el contrario, que el comunicado de los siete líderes europeos está haciendo temblar al sheriff de Norteamérica?”


Hablar es gratuito, opinar lo mismo, hagamos pues, con más dudas que certezas, consideraciones sobre la política de control, también conocida por imperialista, que -dicen, no sin razón- Donald Trump se ha dispuesto a imponer, mediante la fuerza, en los lugares que se le antoje.

La operación del 3 de enero en Caracas ha dejado sumergida a la opinión pública en un encendido debate sobre las ambiciones del presidente americano más allá de sus fronteras.

Sea cual sea la conclusión final, parece claro que el inquilino de la Casa Blanca no ha engañado a nadie: la política de “America First” (América Primero) fue un principio central en su última campaña electoral, que se resume en que las decisiones de las políticas exterior y económica se centrarían principalmente en beneficiar a los ciudadanos y la economía de EE.UU. y se manifestaría en varios aspectos clave:

1. Comercio

  • Revisión de Acuerdos Comerciales: Trump ya criticó acuerdos como el NAFTA (tratado de libre comercio entre Estados Unidos, México y Canadá) y el TPP (firmado originalmente entre 12 países de Asia-Pacífico para liberalizar el comercio), argumentando que perjudicaban a los trabajadores estadounidenses. En su primer mandato abandonó el tratado y promovió acuerdos bilaterales favorecedores a los EE.UU. Y en esas continuamos.
  • Aranceles y Proteccionismo: Aseguró que implementaría aranceles a productos de China, México, Canadá, Unión Europea y otros países para proteger la industria nacional. ¿Les suena la música?

2. Inmigración

  • Control de Fronteras: Aseveró que consideraría esencial la seguridad fronteriza para proteger los intereses estadounidenses. Ya en su primer mandato prometió construir un muro en la frontera con México que dejó inconcluso pero reforzado militarmente y que finalizará. ¿Alguien lo duda?
  • Restricciones: Abogó por políticas que limitaran la inmigración ilegal y priorizaran a los inmigrantes que aportaran habilidades específicas. Y en los últimos meses, con la controvertida interposición de la Guardia Nacional en diversos estados, en esas estamos.

3. Política exterior

  • Escepticismo hacia las Alianzas y Negociaciones Bilaterales: Cuestionó la utilidad de diversas organizaciones como la OTAN, sugiriendo que los aliados debían asumir una mayor carga financiera. Ahí nos encontramos con nuestro tarado presidente reconociendo que finalmente asumiría un presupuesto en Defensa del 3,5 % del PIB, cuando había asegurado y, alamismavé, negado que sería justo del 2,1, todo ello el mismo día que firmaba un acuerdo en el que se comprometía al 5. La porción comunista de su gobierno mientras tanto silbaba con la mirada puesta “en el futuro”, que no es sino el presente de la moqueta ministerial. 
  • Anunció acuerdos directos con otros países y, como queda dicho, el abandono de compromisos multilaterales. Se retiró de tratados como el Acuerdo de París sobre el cambio climático y el acuerdo nuclear con Irán, mediante el simple pero poderoso argumento de que no beneficiaban a EE.UU.
  • Terrorismo: Prometió tomar medidas decisivas contra el terrorismo, defendiendo la seguridad nacional como una prioridad. Y en Oriente Próximo han comprobado que no mentía.
  • Actitud hacia Rusia: Aunque ha sido criticado por su cercanía con Putin, también ha defendido -eso sí, sin apenas entusiasmo- la postura de Ucrania en su conflicto con Rusia. Pero esos territorios les caen a Donald demasiado lejos.
  • Tensión con China: En el contexto de su política exterior, apalabró un enfoque más duro hacia China, especialmente en relación con el Mar del Sur y las tensiones en Taiwán, sin olvidar el uso que tanto chinos como rusos vienen haciendo de Groenlandia, origen de nuevos conflictos sobre el que volveremos.
  • Defensa: Rechazó interposiciones innecesarias, criticando las intervenciones militares prolongadas y abogando por evitar guerras “que no beneficien directamente a EE.UU.”, promoviendo el retiro de tropas y las subsiguientes negociaciones para el fomento de la paz.
  • Narcotráfico: Acusó a ciertos países, como México, Colombia y Venezuela, de ser responsables del envío de drogas -fentanilo y, especialmente, cocaína- hacia Estados Unidos sugiriendo que, si estas naciones no frenaban ese flujo, “serían sujetos a ataque”. A la actualidad volvemos a remitirnos: Maduro secuestrado en Nueva York, nuestra princesa Delcy al mando del nuevo virreinato y ni una sola palabra de la administración americana sobre la democracia venezolana, los presos políticos, los desaparecidos, o la toma del poder de los ganadores de las últimas elecciones.

4. Economía

  • Estrategias para el Crecimiento: Informó que promocionaría las políticas que buscaran revitalizar la economía estadounidense, creando empleos y favoreciendo la producción nacional. Y, para no quedar como un embustero, las petroleras americanas llevan camino de una semana frotándose las manos.

La política de “America First” ha generado tanto apoyo ferviente como críticas, siendo vista por algunos y con razón como un enfoque aislacionista que dañaría las relaciones internacionales. Sin embargo, volvamos al principio: lo que prometió en campaña y para lo que fue votado parece cumplirlo punto por punto.

Efectivamente, la inteligencia americana, con Trump a los mandos, ha venido observando que la Tierra es inmensa y ha decidido que sus soldados -en defensa de causas nobles y de otras más cerca de intereses espurios- han derramado ya, con escaso agradecimiento, demasiada sangre por casi todo el planeta y que va siendo hora, aprovechando los nuevos modos de guerra, de mirar hacia dentro poniendo su costosa defensa a disposición exclusiva de sus nacionales.

Para redondear el círculo, Trump y los suyos -asegurados el flanco sur con el muro a medio construir, pero cuasi inexpugnable y las costas este y oeste por dos océanos apuntalados por la tecnología militar más poderoso del mundo- han concluido que la única amenaza se ciñe ahora al norte, no por el belicismo de sus vecinos canadienses, sino por la “Casa de Tócame Roque” en que China y Rusia están convirtiendo a Groenlandia sin que Dinamarca ni “la comunidad internacional” se hayan pronunciado hasta ahora y sobre la que la administración Trump ha puesto definitivamente el foco en aras de su seguridad, también de su aislamiento.

Para redondear la sandez, con más locuacidad que medios, se reunieron el Día de Reyes en París líderes y representantes de 35 países aliados (España entre ellos) con el objetivo de coordinar apoyo continuo a Ucrania, incluyendo seguridad y planes tras el cese de hostilidades. En lo que a nosotros respecta: soldados españoles como fuerza de interposición, a mayor gloria de Yoli.

Aprovechando el cenáculo, siete líderes europeos allí presentes (primeros ministros de Francia, Alemania, Italia, Polonia, España, Reino Unido y Dinamarca) emitieron otro comunicado específico sobre Groenlandia y Dinamarca, afirmando fastuosamente que el futuro de Groenlandia corresponde únicamente a Dinamarca y a su pueblo y que ninguna otra potencia (en alusión más que probable al trabajo dividido por el tiempo que expresa la fórmula de la mecánica) puede decidirlo por ellos.

¿Alguien duda que Groenlandia, más a corto que a medio plazo, será parte de los EE.UU. o, por el contrario, que el comunicado de los siete líderes europeos está haciendo temblar al sheriff de Norteamérica? ¡America First!