jueves, 13 de abril de 2017

Hipocresía y gas sarín




13/04/17. Mi colaboración de ayer en El Demócrata Liberal


 Mohammed Hasouri, comandante de escuadrón que bombardeó con gas sarín un poblado en Siria


“Al-Ásad: su omnímodo poder, respaldado por los amigos del soviets y asentado en base al dudoso honor de ganar elecciones con abultados resultados en la ausencia de oposición frontal, es respetado por la progresía occidental sin recibir recriminación alguna”


Siria, ante el silencio internacional, se ha convertido en un cementerio infantil. Bashar al-Ásad  no ha tenido bastante con alimentar la fauna del Mare Nostrum a base de carne tierna, de gente desesperada huyendo de su opresión y exportada hacia las costas turcas en balsas gigantes en condiciones infrahumanas, sino que ya ha optado por aderezarla directamente en su cocina.

La pasada semana, un bombardeo con gas sarín acabó con la vida de casi un centenar de personas dejando medio millar de afectados en Jan Seijun. El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos culpó del ataque a aviones del ejército sirio que lanzaron proyectiles repletos del mortal fluido.

Las imágenes de la agresión química, que no han tenido ni con mucho la trascendencia de la protagonizada por Alan Kurdi -¿?-, han mostrado en toda su crudeza los cadáveres de al menos nueve niños ante la desesperación de sus padres.

Al-Ásad cumple ahora 17 años al frente de su país tras la muerte de su padre Hafez, que llegó al poder tras sucesivos golpes de Estado. Su omnímodo poder, respaldado por los amigos de los soviets y asentado en base al dudoso honor de ganar elecciones con abultados resultados en la ausencia de oposición frontal, es respetado por la progresía occidental sin recibir recriminación alguna.

Cierto es que -cosas de la Semana Santa, de hoteles llenos y de multitudinarios desplazamientos más propios de la precrisis- tampoco ha sido excesiva la barahúnda tras la reacción del Pentágono del pasado viernes cuando la Marina estadounidense lanzó 59 misiles de crucero Tomahawk sobre la base aérea de la que partió el ataque químico. Solo el ministro de Defensa de Siria y el representante ruso ante el Consejo de Seguridad (¡mira quién habla!) han calificado el ataque de EEUU como una "agresión" propia de los "socios" de los terroristas y de una "flagrante violación de la ley internacional". Aquí los podemitas se movieron un poco hasta percatarse de su total aislamiento.

¿Alan Kurdi? Año y medio después, la foto del cuerpo sin vida del niño sirio ahogado en la arena de la playa turca de Bodrum, es ya historia; en realidad la fue a las dos semanas, el tiempo suficiente que le sobró a la hipócrita sociedad globalizada en general, y a la española en particular, para olvidarse de él; tan es así que, incluso, habrá quien hoy ponga en duda si alguna vez existió. Algo parecido, y en menos tiempo, ha ocurrido con las nueve criaturas gaseadas a manos de al-Ásad y Putin, tanto monta...

Sigamos, pues, con nuestras cofradías y cervecitas, recibamos con alborozo la Feria y la manzanilla, que no nos molesten con imágenes desagradables, que los niños regados con cloro o sarín mejor sean sepultados con su propia tierra, que no aparezcan varados en nuestras playas, que nos indignamos, que... es muy desagradable.

sábado, 8 de abril de 2017

4-2. Cogido con alfileres


Marcador engañoso para lo bueno y para lo malo. Un primer tiempo frenético superó todas las expectativas: en el primer minuto Jovetic lo inauguraba, dos después llegó la primera igualada obra de Kakuta; Sarabia volvió a adelantarnos en el nueve y el propio Kakuta (dos goles esta temporada y los dos hoy) establecía de nuevo las tablas a los 24. Ya en el 32 Correa volvía a poner diferencias.

El descanso serenó los ánimos aunque no las incertidumbres en las áreas, sobretodo cerca de la meta de Lux por donde el Sevilla merodeó con escaso orden y concierto a lo largo del segundo tiempo.

El deplorable estado físico sevillista volvió a hacerse notar en un alargue agónico al que contribuyó Sampancracio con dos cambios superdefensivos que avergonzarían al denostado Emery y que hubiesen significado el escarnio y la ejecución pública de un entrenador, por ejemplo, del Arahal.

Solo la escasa entidad del rival y un juez aragonés ejerciendo de sueco han hecho posible que los tres puntos finalmente engordaran las alforjas sevillistas de cara a la recta final del campeonato.

Se despidió Monchi y volvieron los biris o, al menos, eso dicen: la grada baja de Gol Norte aparecía casi cubierta. Cosa bien distinta es que sus actuales moradores merezcan portar la insignia de sus predecesores. Nada que ver con lo históricamente allí vivido por mucho que algunos, mirándose el ombligo y haciendo trampas jugando al solitario, así lo crean.

FICHA TÉCNICA DEL ENCUENTRO

Sevilla FC 4 - Deportivo de La Coruña 2
 
Sevilla FC: Sergio Rico, Mariano, Mercado, Pareja, Escudero; Kranevitter, Nzonzi (Iborra, m. 73); Sarabia, Franco Vázquez (Lenglet, m. 75), Correa (Ben Yedder, m. 65); y Jovetic.
 
Deportivo de La Coruña: Lux; Juanfran (Laure, m. 11), Arribas, Sidnei, Luisinho; Guilherme, Borges; Kakuta, Emre Çolak (Andone, m. 71), Marlos (Ola Jhon, m. 57); y Joselu.
 
Goles: 1-0, m. 1, Jovetic; 1-1, m. 3, Kakuta; 2-1, m. 9, Sarabia; 2-2, m. 24, Kakuta; 3-2, m. 32, Correa; 4-2, m. 87, Ben Yedder.
 
Árbitro: El aragonés Jaime Latre. Amonestó a Escudero, Kranevitter y Jovetic, por el Sevilla, y a Luisinho, Arribas y Joselu, por los coruñeses.
 
Incidencias: Partido correspondiente a la 31ª jornada de Liga disputado en la reestrenada "gozadera" del Ramón Sánchez Pizjuán con 33.000 espectadores en sus gradas en tarde calurosa. Terreno de juego en perfectas condiciones.

jueves, 6 de abril de 2017

La toga y la mujer del César





06/04/17. Mi colaboración de ayer en El Demócrata Liberal


“Igual que hace dos mil años, según Plutarco, no era suficiente con verificar la honestidad de la mujer del César sin que, además, la aparentara, la imparcialidad a la hora de hacer Justicia no basta con ser sino que debe parecerla”


Es costumbre casi inveterada contemplar las mudanzas, puerta giratoria mediante, de “cualificados” representantes de los poderes del Estado danzando de uno en otro, o brincando con alborozo del ejecutivo a las multinacionales del sector energético o bancario.

Desde que los inaugurara la ahora estrellada y entonces relumbrante estrella judicial apellidada Garzón hasta que, de momento, la culminara antier Eloy Velasco, parecidos comportamientos en este deambular se han patentizado en los constantes trasiegos, cruzando las anchas alamedas del legislativo, desde la acera del poder judicial a la del ejecutivo, billete de vuelta incluido.

Con ser todas ellas prácticas deleznables desde el punto de vista democrático, y a erradicar por tanto, hoy centro el tiro de la honradez en esos jueces que posiblemente no hayan perdido lo más preciado de su condición, la imparcialidad, pero sobre los que, quiérase o no, se decanta una mácula de sospechas bien por ser quiénes son o han sido, bien por hacer lo que hacen; en todo caso, por haber traspasado aparentemente la delgada línea de la independencia, de la neutralidad y, por tanto, de la ecuanimidad, poniéndose al servicio de una parte del espectro político o, simplemente pero igual de invalidante, por incurrir en comportamientos rutinarios que les inhabilitan para el sagrado derecho de impartir Justicia.

Nos remontamos a hace cuatro años, cuando en plena recta final de la instrucción judicial del caso Nóos, el juez José Castro fue sorprendido en una terraza de Palma tomando un gin-tonic con la abogada de la acusación popular del proceso Virginia López Negrete, instrucción que la Audiencia Provincial mallorquina, en primera instancia, ha dejado en agua de borrajas.

El hecho de que un juez, cuyos autos contemplaban continuos llamamientos a la ejemplaridad, compartiera un momento de ocio con la acusación popular despertó susceptibilidades, lo mismo que ha ocurrido ahora con Julián Pérez-Templado -el juez ante el que ha declarado como imputado por el “caso Auditorio” el ayer dimitido presidente de Murcia- quien, de forma parecida, fue fotografiado tomando unas cervezas con un ex concejal del PP murciano. Por si no fuera suficiente, Pedro Antonio Sánchez, hace un par de días, sumó a su larga lista de imputaciones (tantas como de archivos) otra, esta vez de la mano del ex Director General de Justicia de la Generalidad Valenciana en los tiempos peperos y hoy juez de la Audiencia Nacional.

Sin veladores de por medio, igual de aberrante resulta que presida el juicio contra los ex presidentes andaluces Chaves y Griñán -y otros 24 ex altos cargos en la conocida como pieza “política” de los ERE- Pedro Izquierdo, Secretario General de Justicia de la Junta de Andalucía en las etapas de ambos y en la actual abanderada por estapresidenta.

Las causas de abstención de los jueces están reguladas en la Ley Orgánica del Poder Judicial: “haber ocupado cargo público o administrativo con ocasión del cual haya podido tener conocimiento del objeto del litigio y formar criterio en detrimento de la debida imparcialidad”, “amistad íntima o enemistad manifiesta con cualquiera de las partes” o “haber ocupado cargo público, desempeñado empleo o ejercido profesión con ocasión de los cuales haya participado directa o indirectamente en el asunto objeto del pleito o causa o en otro relacionado con el mismo”.

Desde fuera parece claro que en ninguno de los cuatro asuntos señalados se dan -o se dieron- las causas descritas, lo que no debiera ser óbice para que, conocidas las relaciones cuasi profesionales y/o las aparentes ligazones de armonía o disonancia que se derivan de sus procederes, los magistrados hubieran dado el paso atrás. Al igual que Castro, ya sin remedio, ni Pérez-Templado, ni Izquierdo, ni Velasco parecen dispuestos a apartarse de los encargos encomendados; todo lo contrario: han confirmado su continuidad pese a las recusaciones en marcha basándose en fundamentos seguramente ciertos y legítimos.

Sin embargo, igual que hace dos mil años, según Plutarco, no era suficiente con verificar la honestidad de la mujer del César sin que, además, la aparentara, la imparcialidad a la hora de hacer Justicia no basta con ser sino que debe parecerla: tomar una cerveza con un correligionario, aunque sea remoto, de una de las partes, o haber servido en primera línea los designios políticos de los justiciables, son motivos invalidantes no solo en pos del bien común en forma de correcta administración de la Justicia, sino también en amparo de los propios protagonistas sobre los que caerá el marrón de la sospecha sea cual sea el fallo que reflejen en su decisión final.

miércoles, 5 de abril de 2017

3-0. Vergonzosa incomparecencia


No hacía falta ser un lince para asegurar que se encontraba hoy la famosa aguja en el pajar antes que a un sevillista soñador con la machada en el Camp Nou, lo que evidenciaba, ya desde las previas la patraña, el bluf y el absoluto engaño de este calvo de bote, vendedor de crecepelos, que se cruzó el charco el pasado verano desde su Argentina natal para hacer saber al universo futbolístico europeo la torpeza infinita con la que aquí nos manejamos.

Tal era la pesadumbre que para muchos no encajar media docena de goles -lo que finalmente se ha conseguido- sería todo un éxito a mayor gloria de Sampancracio y sus rabanitos aduladores.

Los saludos, abrazos y besitos del túnel de vestuarios fueron todo un presagio de lo que iba a ocurrir a continuación: 31 minutos, tres faltas en contra y 3-0 en el marcador para que, al final del partido, todos nuestros profesionales buscaran a Messi en busca de su camiseta con ese 10 de matrícula de honor en los costillares que firma cada vez que se enfrenta a los nuestros.

Los once puestos en liza por el gaucho de la poesía amateurista se dejaron los atributos varoniles en el vestuario del templo azulgrana para que los de Luis Enrique disfrutaran de un entrenamiento con público. Otra vez más el equipo de casa firma ante el Sevilla "el mejor partido de la temporada", esta vez a base de alinear adultos ante un sparring de alevines.

Un respeto para Correa por sus 90 minutos y lo mismo para Sarabia y Kranevitter por el segundo tiempo. Los demás, incluido Vitolo, por lo que pueda pasar: ¡escóndanse en las bullas semanasanteras!


FICHA TÉCNICA DEL ENCUENTRO
 
FC Barcelona 3 - Sevilla FC 0
 
FC Barcelona: Ter Stegen; Mascherano, Piqué (Digne, m. 76), Umtiti; Sergio Busquets, Sergi Roberto, Iniesta, Rakitic (Aleña, m. 79); Neymar, Messi y Luis Suárez (Alcácer, m. 64).
 
Sevilla FC: Sergio Rico, Mariano, Mercado (Kranevitter, m. 46), Nico Pareja, Lenglet, Escudero, Nzonzi, Iborra (Jovetic, m. 75), Nasri (Sarabia, m. 46), Vitolo y Correa.
 
Goles: 1-0, m. 24: Luis Suárez. 2-0, m. 28: Messi. 3-0, m. 33: Messi.
 
Árbitro: El aragonés Clos Gómez. Amonestó a Piqué, Rakitic y Aleña, por el Barcelona, y a Iborra, por el Sevilla. Expulsó a Vitolo en el minuto 91 por doble amarilla de impotencia y falta de profesionalidad.
 
Incidencias: Partido correspondiente a la 30ª jornada de Liga disputado en el estadio Nou Camp con 85.500 espectadores en sus gradas en tarde desapacible y lluviosa a ratos. Terreno de juego en buenas condiciones.

domingo, 2 de abril de 2017

0-0. El parón lo empeoró todo



Valga la opinión de mi amigo Joaquín Ruiz para “lo” de hoy en el Sánchez Pizjuán:

El resumen del partido no puede ser tan nefasto como fácil: el Sevilla firmó el peor tiempo de toda la temporada, sin ideas, lento, muy lento, desesperadamente lentísimo, y así no es que sea difícil: es imposible.

El segundo tiempo más de lo mismo y cada minuto que pasaba se le iba un grado más de precipitación y nerviosismo.

El árbitro te roba dos penaltis clamorosos pero de eso no se habla, a los equipos grandes cuando están atascados, se los pitan; claro que después hay que marcarlos.

El parón no sirvió de nada, seguimos con los mismos fallos y una baja forma alarmante.

FICHA TÉCNICA DEL ENCUENTRO

Sevilla FC 0 - Sporting de Gijón 0
 
Sevilla FC: Sergio Rico; Mariano, Pareja, Lenglet, Sarabia; Kranevitter (Iborra, m. 59), Nzonzi, Nasri; Correa (Vietto, m. 80), Vitolo y Ben Yedder (Jovetic, m. 59).
 
Sporting de Gijón: Cuéllar; Lillo, Babin, Amorebieta (Juan Rodríguez, m. 66), Canella: Sergio Álvarez, Mikel Vesga, Xavi Torres, Carmona; Burgui (Isma López, m. 80) y Carlos Castro (Traoré, m. 71).
 
Goles: ¿Goles? ¿Eso qué es?
 
Árbitro: El vasco Vicandi Garrido. Amonestó a Pareja, Nasri y Mariano, por el Sevilla, y a Vesga, Lillo, Amorebieta y Xavi Torres, por los asturianos.
 
Incidencias: Partido correspondiente a la 29ª jornada de Liga disputado en el "velorio" del Ramón Sánchez Pizjuán con 32.000 espectadores en sus gradas en mediodía de pregón primaveral. Terreno de juego en perfectas condiciones y gradas desangeladas “a mayor gloria” de los que presumen de abandonar a “su” Sevilla.