lunes, 1 de febrero de 2016

El Big Bang sevillista. Javier Santos. El Correo de Andalucía



El Sevilla FC: historia de una ambición. De dónde venimos, dónde estamos y qué queremos. Javier Santos nos lo contó el pasado viernes en El Correo de Andalucía:

Un querer y no poder. Así se resumía allá por los 90, cuando al fútbol aún le quedaba algo de fútbol, la historia más reciente del Sevilla. Los años de grandeza ya sólo quedaban en la memoria de los más viejos de Nervión. Todo debido a décadas de mediocridad absoluta. La llegada del siglo XXI lo cambió todo, pero no por puro azar. Muchas son las razones. Para empezar se necesita un cataclismo como el de finales de los 90, con el Sevilla en la Segunda División, arruinado hasta no tener para balones y una afición deprimida. A partir de cero, el Sevilla se reconstruyó desde la humildad más absoluta combinada con la osadía más valiente de Del Nido y el acierto inaudito de un director deportivo como Monchi. Sin embargo, muy escondido existe un porqué más. Suele pasar desapercibido y los libros de historia futbolística poco lo destacarán: la unión total de la hinchada y su comunión sin fisuras con los que llevaban las riendas del club. Hasta la muerte. Con ese Sevilla iban (van) al fin del mundo, dispuestos a defenderlo contra el Goliat más despiadado.

Rescato esta reflexión a cuento de lo que está sucediendo en los últimos meses. Hace más o menos una década, aquel Sevilla creciente fue atacado sin disimulo desde Madrid. No se trata de demonizar a la capital de España porque sí, como desde el rincón opuesto del mapa se hace bajo el complejo, ni a sus medios de comunicación, de los cuales formaba parte el que suscribe en toda esa época. Pero el Sevilla fue atacado siempre con agravios comparativos obscenos e informaciones muchas veces tendenciosas (no generalicen: una parte pequeña parte pero muy ruidosa): cierres del estadio, sanciones a sus futbolistas, campañas de desprestigio orquestadas, etc... No hace falta recordar episodios impunes en otros puntos de España. Todo ello no era gratuito, sucedía porque el Sevilla tocaba lo que no hay que tocar.

El Sevilla, desde sus orígenes, está impregnado por un carácter rebelde que hoy más que nunca florece. Se trata de un club andaluz por los cuatro costados que se hace fuerte en una Andalucía madridista (y culé) hasta las trancas. Y pese a ser David ante los dos Goliats del fútbol español, se esmera en tocarle los cataplines a los dos grandes cada vez que puede. Y ha podido muchas veces, lo cual le reporta antipatía en muchos sitios, en su propia Andalucía y en el resto de España. Ese carácter rebelde e inconformista que le llevó a ganarle muchos partidos y finales a Madrid, Barça y Atlético catapultó a muchos hasta la irritación: Pablo Alfaro era el demonio reencarnado pero Pepe se arrepentía noblemente, la afición del Sevilla es violenta por los muletazos de tres niñatos pero el Camp Nou rebosa educación, los cánticos contra Puerta en el Calderón son susurros al lado de un vídeo motivador con pinturas de guerra que merecía la cárcel (en aquella semifinal copera de 2011 el gran periódico nacional, después de clamar contra la violencia verbal del Sevilla, tituló su portada con un elocuente ‘Benzemá saca su fusil’) y ahora el sevillismo es violento y poco menos que el responsable del asesinato de un ultra del Deportivo a manos de los radicales del Atlético, manchados de sangre desde hace años.

Todas aquellas campañas fortalecieron un cóctel que hizo al Sevilla aún más indestructible. Un Big Bang perfecto que reportó el mejor Sevilla de la historia, como aquel milagro que originó el planeta perfecto, la Tierra. La comunión hinchada-club-plantilla era tal que se sentían realmente invencibles. Y eso, Monchi y Del Nido al margen, es la base de todo. Los resultados ya los conocemos. Esta vez el enemigo es muy poderoso, seguramente invencible: la LFP compinchada con nada menos que el Gobierno y la Policía. Han puesto sus miras, sobre todo, en tres grupos de ultra izquierda: Riazor Blues (ya fuera de su estadio), Bukaneros (casi que también fuera de Vallecas) y Biris Norte. Con los Biris han pinchado en hueso. Es un grupo que, queramos o no, está muy metido en los corazones de los todos los sevillistas. No es un grupo ultra al uso. Los episodios de violencia protagonizados por muchos de sus miembros son repudiados firmemente, no se confundan. No va de eso. Y por eso habrá guerra.

Reportajes como el de Sergio Rico en un medio de comunicación que se salvaba de la quema de inmundicia que reina en la mayoría hoy en día y la persecución sin pudor a la que nuevamente está siendo sometido el Sevilla por culpa del último asesinato en los alrededores del Vicente Calderón tiene el efecto contrario al pretendido. Hoy el sevillismo cierra filas con su club tras el durísimo comunicado emitido. El Sevilla se defiende ante nuevas tropelías, qué menos. El enemigo es poderoso, probablemente invencible, pero el Sevilla ya no está de rodillas, defiende a su gente y clama que «los de colorado son los nuestros». Y con los suyos, hasta el final. Hasta la muerte. ¿Preparados para otro Big Bang?

domingo, 31 de enero de 2016

3-1. Ganar como rutina

A eso nos ha vuelto a acostumbrar este Sevilla de Unai Emery, como si eso de vencer fuera lo más importante... dirá todavía algún incauto recalcitrante.

Cierto es que las victorias ligueras se siguen resistiendo lejos del Sánchez Pizjuán. Claro que si la rutina se extendiera también allende las fronteras de Nervión, estaríamos hablando de cosas tan serias como impensables, algo solo al alcance de esa élite de iluminados que nos aturde con sus ocurrencias.

Un gol a comienzo de cada tiempo, con Gameiro e Iborra intercambiando protagonismo, más el último, obra de arte de Konoplyanka, han sido suficientes para derrotar al colista de la clasificación, un Levante que, en apariencia, no debería ocupar tan indecoroso lugar, lo que evidencia que el asunto del descenso, este año, no está en absoluto cerrado.

El resto del tiempo fue un quiero y no puedo de los valencianos que llegaron a perfilarse en casi media docena de ocasiones delante de la figura de Sergio Rico y que solo consiguió perforar la meta sevillista para acercarse en el marcador, previo error del cancerbero, tras disparo lejano de Rossi.

El agotador enero, la fría mañana y los goles tempraneros, como ha sabido comprender la inmensa mayoría de la afición, han dado lugar a un partido de ahorro energético de los profesionales en pos de la última eliminatoria copera previa a la final. Los dos próximos jueves están ya señalados en el calendario y es que se vislumbra en el horizonte otra posible final, otra.

FICHA TÉCNICA DEL ENCUENTRO

Sevilla FC 3 - UD Levante 1
 
Sevilla FC: Sergio Rico, Mariano, Rami, Kolo, Tremoulinas; Cristóforo, Nzonzi, Reyes (Kakuta, m. 73), Iborra (Konoplyanka, m. 63), Krohn-Dehli; y Gameiro (Llorente, m. 79).
 
UD Levante: Mariño; Toño García, Feddal, Trujillo, Iván López; Simao, Verza (Camarasa, m. 80), Lerma (Xumetra, m. 63); Morales, Rossí y Ghilas (Cuero, m. 70).
 
Goles: 1-0, m. 1, Gameiro; 2-0, m. 46, Iborra; 2-1, m. 55, Rossi; 3-1, m. 76, Konoplyanka.
 
Árbitro: El catalán Álvarez Izquierdo. Amonestó a Cristóforo, por el Sevilla, y a Toño García, por los levantinos.
 
Incidencias: Partido correspondiente a la 22ª jornada de Liga disputado en el estadio Ramón Sánchez Pizjuán con unos 38.000 espectadores en mediodía fresquito. Terreno de juego en perfectas condiciones.

sábado, 30 de enero de 2016

Emery, vitalicio, a lo Wenger. Fran Montes de Oca. ABC




Resulta reconfortante que un Periodista, rompiendo todos los moldes y a contracorriente de compañeros de profesión y de destripaterrones de grada, "pierda su tiempo" en ensalzar la figura del entrenador sevillista. Fobias y filias, al margen, el informador se centra única y exclusivamente en datos objetivos para clamar por Emery vitalicio en el Sevilla al estilo Arsene Wenger en el Arsenal londinense. Sobran las palabras con este artículo de Fran Montes de Oca del pasado martes en ABC, disfruten unos con lo evidente y quítense las legañas y las escoceduras el resto:

Crecer. Es el término, sin duda, más empleado por Unai Emery desde su aterrizaje en Sevilla allá por los albores de 2013. Y también el verbo al que se han agarrado con fuerza el club de Nervión, el equipo y, por supuesto, el propio técnico de Fuenterrabía. Emery, incluso esta misma temporada en la que más de un agorero se atrevió a pregonar a los cuatro vientos que su periplo como sevillista estaba agotado, desgastado, no ha hecho más que seguir creciendo, y colocando, otra vez, en la rampa de la gloria y de los objetivos a la escuadra de futbolistas que dirige.

Si de uno que escribe dependiera, Emery firmaría hoy mismo con el Sevilla FC un contrato vitalicio. Sí, al estilo de Arsene Wenger en el Arsenal. En tres años que lleva en Nervión le ha inyectado al Sevilla FC factores de crecimiento difícilmente cuantificables por el enorme valor de los resultados. El vasco deja una estela de dos títulos continentales y el récord histórico de puntuación del Sevilla FC en una Liga (76), aparte de revalorizar activos que se pusieron en el mercado para llenar las arcas del club, caso de los Negredo, Navas, Alberto Moreno, Fazio, Rakitic o Bacca.

Y el hambre de Unai Emery no se detiene. Con 116 partidos como entrenador del Sevilla FC en Primera ya ha igualado a Campanal en la tabla histórica de los entrenadores nervionenses con más encuentros dirigidos. Sólo tiene por delante a Helenio Herrera, Cardo y Caparrós. Por si fuera poco, el Emery de esta temporada ha enterrado también, y de qué manera, esa etiqueta maldita de que no sabía jugarle a los grandes. Se ha cargado en lo que llevamos de campaña al Barcelona, al Madrid, a la Juventus y ha empatado en el Calderón con uno menos… A eso se le llama crecer.

viernes, 29 de enero de 2016

0-3. Escalando

 
A los 7 minutos se acabó el partido y la eliminatoria. Un claro penalti señalado por Vicandi Garrido lo aprovechó Iborra para establecer distancias definitivas.

Tirando de rotaciones, Emery diseñó la estrategia perfecta para, sin un excesivo gasto energético, conseguir la meta perseguida.

Juan Muñoz, debutante, ya en el segundo tiempo hizo el segundo, y Coke, en el alargue, puso el tercero definitivo en el marcador.

Mañana, poco después del mediodía, el Sevilla buscará en el bombo de la Federación Española de Fútbol el último rival rumbo a otra final.

Todas las posibilidades están abiertas. 16-0 en el global de las tres eliminatorias disputadas. ¿Hay quien dé más?

FICHA TÉCNICA DEL ENCUENTRO

CD Mirandés 0 - Sevilla FC 3
 
CD Mirandés: Raúl Fernández, Cantero, Gaffoor, Galán (Álex García, m. 46), Kijera, Lázaro, Carlos Moreno, Carnicer, Alain Oyarzun (Provencio), Ion Vélez (Néstor, m. 46) y Abdón Prats.
 
Sevilla FC: David Soria, Coke, Rami, Carriço (Kolo, m. 79), Escudero, Nzonzi (Llorente, m. 60), Cristóforo, Vitolo, Iborra, Konoplyanka (Kakuta, 68) y Juan Muñoz.
 
Goles: 0-1, m. 7: Iborra. 0-2, m. 70: Juan Muñoz. 0-3, m. 91: Coke .
 
Árbitro: El vasco Vicandi Garrido. Amonestó a Lázaro y Carriço, por los locales, y a Nzonzi y Cristóforo, por el Sevilla.
 
Incidencias: Partido correspondiente a la vuelta de los cuartos de final de la Copa de S.M. El Rey disputado en el estadio de Anduva, prácticamente lleno (dos centenares de seguidores sevillistas) en noche fría. Terreno de juego en rgulares condiciones.

miércoles, 27 de enero de 2016

Si hay que ir se va, pero ir pa ná... es tontería



27/01/16. Mi colaboración de ayer en El Demócrata Liberal



“El pim pam pum hacia un presidente contra las cuerdas como el que soñaba el ¿mandamás? socialista para, a continuación, ofrecer al hemiciclo la ‘llave libertadora de un gobierno de consenso’, se esfumó en un abrir y cerrar de ojos”

“Habrá de esperarse al próximo sábado en el que se escenificarán las avenencias -¿y discrepancias?- en ese Comité Federal que, pese a desplantes de los foráneos y censuras de los propios, pudiera bendecir la decisión de su adalid”

“Quedaría, en tal caso, por convenir cuál de los tres grupos nacionalistas vasco-catalanes, aún con la sugerente imagen de unas bragas por las rodillas, participaría abúlico del pantagruélico gang bang al que se les convida y quiénes, interesadamente, se conformarían con el papel de voyerista”


El pasado viernes, el presidente del Gobierno en funciones puso la pelota en el tejado de un desnortado Pdr Snchz que aprovechó la ocasión para hacer mutis por el foro y dar por finiquitado un fin de semana para el que había anunciado conversaciones definitivas en pos de formar gobierno con las huestes podemitas.

La decisión de Pablo Iglesias de ofrecer a su partenaire un gobierno prefabricado -anunciada con toda la intención de dinamitar el proceso de conversaciones por la que suspira el líder socialista, lo que abocaría a la repetición de elecciones que dieran la puntilla al partido fundado por el otro Pablo Iglesias- puso en bandeja la renuncia de Mariano Rajoy a someterse a una sesión de investidura en la que quedaría patente su incapacidad numérica para ser reelegido.

El pim pam pum hacia un presidente contra las cuerdas como el que soñaba el ¿mandamás? socialista para, a continuación, ofrecer al hemiciclo la ‘llave libertadora de un gobierno de consenso’, se esfumó en un abrir y cerrar de ojos. Lo que nadie se explica aún es cómo tal iniciativa produjo tanto desasosiego a los que, por otra parte, les quedaba expedito el camino marcado por sus ansias de poder.

Aún hoy, desde diversos sectores y principalmente desde los cercanos al histórico partido de Ferraz, se califica la maniobra del presidente en funciones como una burla al Estado de derecho. Nada más lejos de la realidad: es la primera vez que un presidenciable llega a la audiencia regia sin posibilidad alguna de obtener el respaldo de la cámara baja y es hora de recordar -en términos jurídicos- que una sesión de investidura tras unas elecciones generales, en virtud del artículo 99 de la Constitución, en nada se compadece con la moción de censura de los artículos 113 y 114, la cual obliga a la inclusión de un candidato a la Presidencia del Gobierno que sale nombrado ipso facto tras la derrota del censurado. Esa es la fórmula con la que ha fantaseado el candidato socialista no solo en las cuatro últimas semanas sino durante los postreros cuatro años, pero que no ha podido hacer efectiva simplemente por la tozudez de la aritmética parlamentaria, la misma que ahora obliga a Rajoy, al modo Cruz y Raya, a afirmar que “si hay que ir se va, pero ir pa ná... es tontería”.

Todo ello en detrimento del meridiano mandato de las urnas que no ha sido otro que se produzca un definitivo entente entre las tres formaciones aún dispuestas a gestar una Segunda Transición que sea capaz de recauchutar las múltiples grietas de la Primera, como viene denunciándose en este diario, pero idónea también para proyectar a España, si se logran soterrar definitivamente los conflictos del pasado, a un futuro prometedor durante otros siete lustros de paz y avances. En sus manos está. Rajoy dio el viernes un primer paso atrás y todo apunta a que, llegado el caso, no será el último en pos del interés general, gesto que, también, habría de esperarse del secretario general socialista.

Las eternas disconformidades habrían tocado a su fin mal que les pese a los que siguen culpando por igual a los máximos responsables de los dos grandes partidos políticos españoles. En el plano futbolístico y doméstico de la ciudad de Sevilla igual ocurría cuando el penúltimo presidente sevillista dio por zanjados los continuos conflictos con el máximo mandatario de su histórico rival, mientras desde los centros de opinión se continuaba recriminando a ambos de las discordias subsistentes. Extrapolando el símil, y salvando las distancias, es Rajoy, y únicamente él, al frente del partido más respaldado por los españoles, el primero que ha tendido la mano al resto de fuerzas con las que encuentra más puntos de unión que de desencuentros y, en especial, a un PSOE que, cierto es y haga lo que haga, se lo comerá el tigre o, como mal menor, quedará malherido, con la oportunidad de restablecerse en la UCI tras una larga convalecencia, lo que siempre luce mejor -y es más sano- que el indigno entierro con el que quieren agasajarle sus “camaradas” bolivarianos.

Para esta última posibilidad, en absoluto descartable, habrá de esperarse al próximo sábado en el que se escenificarán las avenencias -¿y discrepancias?- en ese Comité Federal que, pese a desplantes de los foráneos y censuras de los propios, pudiera bendecir la decisión de su adalid aún a costa de engullir todas sus proclamas antipopulistas de campaña cual tragasables del Price. Quedaría, en tal caso, por convenir cuál de los tres grupos nacionalistas vasco-catalanes, aún con la sugerente imagen de unas bragas por las rodillas, participaría abúlico del pantagruélico gang bang al que se les convida y quiénes, interesadamente, se conformarían con el papel de voyerista.