03/06/26.
Mi colaboración de ayer en Sevillainfo
“Aunque
respetuosa y educada, la comparecencia de Ramos ha estado tan plagada de
falsedades como de medias verdades”
Decíamos
ayer (Jaque al Sevilla FC),
entre otras cosas, sobre la situación del club nervionense, que “el problema del Sevilla no es quién compra,
es quién lleva demasiado tiempo sin valorar lo que posee” y anunciábamos la
demoledora rueda de prensa que para la tarde tenía anunciada Sergio Ramos, en
la que pretendía “dejar títere sin
cabeza, tras conocer de cerca las ansias de euros y la abulia por la gestión de
los actuales mandatarios”, al tiempo que nos mostrábamos tan partidarios como
incrédulos de la imperiosa necesidad de un nuevo Gran Pacto por el
Sevilla.
Una
durísima nota de prensa por la mañana de los accionistas mayoritarios, Del Nido
Benavente incluido, plagada de descalificaciones, acusándole de incumplimientos
y engaños, parecía dinamitar todos los puentes de cara a un futuro acuerdo de
compraventa con el ex futbolista de Camas.
Sin
embargo, no fue así. Un Sergio Ramos inesperadamente conciliador apareció
ante los medios dando una versión de lo
sucedido que, de momento, parecía poner de nuevo la pelota en el tejado de los
potenciales vendedores.
Enemigos
del “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”, quienes ya están
hartos de los actuales gestores, la práctica mayoría, vieron y continúan viendo
en el exfutbolista de la cantera un punto de encuentro para la solución de los
problemas accionariales del Sevilla FC y todavía hoy sueñan con una última
llamada que reconduzca la situación. Pero no, esa situación no se va a dar.
Y
no se será así porque, aunque respetuosa y educada, la comparecencia de Ramos ha estado tan plagada de falsedades como de
medias verdades.
En
resumen, ha explicado que, tras su nueva oferta, los accionistas del Sevilla
recibirían la misma cantidad que se estipuló al principio, con alguna pequeña
modificación:
Oferta inicial vigente hasta el
miércoles 27 de mayo, según Ramos:
- Ampliación de capital de 80 millones de
euros.
- Capital social a comprar: 85 %.
-
Precio por acción: 3.175 euros.
-
Precio a desembolsar a los vendedores: 279 millones de euros a liquidar en tres
pagos: 60 % en este ejercicio, 30% en 2027 y el 10 % restante en 2028.
-
Inversión total. 359 millones de euros.
Oferta posterior desde el
miércoles 27 de mayo, tras recomendaciones de la LFP y sus asesores, según
Ramos:
- Ampliación de capital de 120 millones de
euros antes del 30 de junio.
- Capital social a comprar: 85 %.
-
Precio por acción: 3.175 euros.
-
Precio a desembolsar a los vendedores: un primer pago de entre 105 y 141
millones de euros y un segundo pago (no ha explicitado fecha) de un mínimo de
137 millones, con la garantía del Banco de Santander y otro banco internacional
de primer nivel.
-
Inversión total mínima: 362 millones de euros (con lo cual “los vendedores no
perderían nada”, según sus palabras).
Sin embargo, la versión de los actuales
propietarios sobre esta segunda oferta es bien distinta:
- La primera disposición de los compradores en
el Sevilla FC sería la anunciada y necesaria ampliación de capital de 120
millones de euros antes del 30 de junio, cantidad desmentida por la propia LFP
en el mismo día de ayer. Pero, atención, con dicha ampliación los inversores
conseguirían de inmediato el control del 42 % de la sociedad sin que los
actuales propietarios hayan recibido un euro. A resultas de ello, la totalidad
del actual capital social del Sevilla (6,2 millones de euros) se revalorizaría
hasta el 58 % restante, alcanzando un teórico valor de 130 millones.
- Capital social teórico a comprar: 85 %.
-
Precio teórico por acción: 3.175 euros.
-
Precio a desembolsar a los vendedores: un único pago de entre 105 y 141
millones de euros por el 18 % del nuevo capital social, que es la cantidad
resultante de aplicar el 85 % que se pretende comprar al valor teórico del nuevo
capital del Sevilla en manos de sus antiguos accionistas (recordemos 130
millones teóricos). Además, del segundo pago, “si te vi no me acuerdo”, pues a
esas alturas los nuevos propietarios controlarían el 60 % del nuevo capital
social; todo ello sumado a que las garantías ofrecidas por el Banco de
Santander no pasan de ser una carta de
recomendación de la mucha pasta que tiene el grupo inversor, pero que en
ningún momento sirve como aval.
-
Inversión total real: entre 225 y 261 millones de euros (de los cuales los
vendedores solo recibirían entre 105 y 141 millones, convirtiéndose con sus ya difuminadas
acciones restantes en espectadores pasivos de cuanto decidan Sergio Ramos y los
suyos).
A todo ello se une lo que no ha
dicho Ramos:
-
Los Estatutos del Sevilla FC SAD requieren una mayoría reforzada para que puedan
modificarse que se sitúa en 66,67 % del capital social presente o representado
en la junta general. ¿Cuánto tardarían los nuevos propietarios, vía nueva
ampliación de capital, en hacerse con ese insignificante 6,67 % y proceder a
cambiar la norma por la que se rige el club? Item más, ni siquiera sería
necesaria esa minúscula ampliación si se tiene en cuenta que un 10 % del
accionariado sevillista nunca ha tenido presencia en la junta.
-
En 2018, Accionistas Unidos impulsó una propuesta para blindar el patrimonio
del club (entiéndase estadio y ciudad deportiva). Fue en la Junta General de
2022 cuando se aprobó que la transmisión de activos inmobiliarios esenciales
debía ser aprobada por acciones que representen tres cuartas partas del capital
social total de la sociedad. ¿Cuánto tardarían los nuevos propietarios en
modificar ese porcentaje a la baja vía modificación de estatutos?
-
Todo ello viene a cuento de la pregunta más interesante realizada en la rueda
de prensa y que parece haber pasado desapercibida: ¿Qué hay de cierto en el interés de los nuevos inversores por la posible
venta del Sánchez Pizjuán y sobre el papel que desempeñará Sergio Ramos en
el club? Respuesta evasiva: “de eso todavía no ha llegado la hora de hablar”.
Con lo fácil que hubiera sido decir lo que todo el mundo esperaba, que “el
Sánchez Pizjuán es sagrado y eso no se toca”. Más aún cuando la sociedad
mexicana que pretende desembarcar lleva
por nombre Desarrolladora Mexicana de
Inmuebles – DMI.
Con
esto, casi mejor terminamos con el socorrido “no hay más preguntas, señoría”.
No
sigan, no continuemos, por tanto, soñando con una reconciliación entre las
partes y en un Sergio Ramos en el sillón que ocupó don Ramón Sánchez Pizjuán.
Mientras
el camero se ha dado a la fuga caballerosamente, sigamos soñando con que esta
afición, como decíamos ayer, sea capaz, como ya ha demostrado, de revertir la
situación del Grande del Sur de España.
¡Somos
el sevillismo… !
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