jueves, 30 de septiembre de 2010

0-1. Centenario europeo. Y victoria balsámica

El Sevilla Fútbol Club se convertía hoy en centenario europeo muy lejos de Nervión. En Dortmund, frente al equipo revelación de la Bundesliga, los nuestros han obtenido una victoria que, sin euforias, debe aplacar la nerviosera de las últimos tiempos.

Gregorio Manzano, a pesar de su dilatada trayectoria, debutaba también en competición europea y qué mejor resultado que una victoria en un espectacular escenario, el Signal Iduna Park de Dortmund.

Puso en liza el técnico jienense en el once inicial a las cinco incorporaciones de la temporada, el cincuenta por ciento del equipo y, al final, el resultado, y la "suerte de los campeones", vino a darle la razón.

Salieron los alemanes en tromba, con un exceso de celo en cada jugada, yendo al límite del reglamento y se encontraron con un enorme Andrés Palop, sin duda el mejor de los sevillistas; Dabo continúa en su notable alto; espectacular Martín Cáceres, tomando definitivamente los galones de líder que tanto tiempo llevábamos esperando; acumulando confianza el malagueño Alexis y recuperando el sitio, partido a partido, Fernando Navarro. El poblado mediocampo ha tenido mucha "culpa" del resultado final: Guarente, el mejor aunque lejos de lo que de él se espera; Zokora, extrañamente perdido aunque luchando cada balón y Cigarini, aunque desubicado demasiado tiempo a las espaldas de Luis Fabiano, no falló en la última jugada del primer tiempo para poner un 0-1 en el marcador que sería definitivo. Hasta tres contrarios tapaban las bandas donde Perotti y Navas se estrellaban una y otra vez; y arriba Luis Fabiano fajándose y trabajando duro, casi siempre sin balón.

Tras la lesión de Dabo, el técnico recompuso la defensa ocupando Escudé su lugar habitual. Antes Kanouté relevó a Cigarini y puso las bases definitivas para obtener la gran victoria final, templando el partido, jugando de espaldas y ofreciéndose a sus compañeros. Finalmente, Negredo aportó experiencia en los nueve minutos más el alargue que disputó, si bien falló un gol cantado a dos minutos del final en el que el terreno de juego no le ayudó.

El partido se resume en una palabra: "solidaridad" y en sinónimos como ayuda, ofrecimiento y compañerismo, sin olvidar el valentísimo arbitraje del inglés Mr. Dean. Bálsamo para ganar la confianza perdida. Bienvenido sea. Igual que el entrenador que hoy ha ocupado nuestro banquillo por vez primera.

FICHA TÉCNICA DEL ENCUENTRO

Borussia Dormunt 0 - Sevilla F.C. 1

Borussia Dormunt: Weindenfeller; Piszczek, Subotic, Hummels, Schmelzer; Bender (Lewandoski, min 75), Sahin; Blaszczykowsky (Owomoyela, min. 75), Kagawa, Kreutz (Da Silva, min. 86); y Lucas Barrios.

Sevilla F.C.: Palop; Dabo (Escudé, min. 64), Cáceres, Alexis, Fernando Navarro; Navas, Zokora, Guarente, Perotti; Cigarini (Kanouté, min. 51) y Luis Fabiano (Negredo, min. 81).

Gol: 0-1, M.46: Cigarini.

Árbitro: El inglés Mike Dean (Inglaterra). Expulsó por doble amonestación al local Schmelzer; y amonestó a Guarente, Kanouté y Fernando Navarro, por los sevillistas y al alemán Hummels.

Incidencias: Partido correspondiente a la segunda jornada de la Fase de Grupos de la Europa League disputado en el estadio Signal Iduna Park de Dormunt ante 70.000 espectadores, con presencia de un centenar de seguidores sevillistas en las gradas. Terreno de juego en buenas condiciones.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Primas a Terceros. Repugnante Cope Sevilla


Como ya anunciamos en primicia desde este sitio el pasado mes de agosto, los rescoldos de la movida audiovisual que comenzó con la fulminante salida de Paco González del grupito PRISA y su posterior fichaje por la Cadena COPE, acompañado de su fiel escudero, Pepe Domingo Castaño, llegaron con algún retraso a los medios de comunicación sevillanos, esos que -según ellos- están para defender y potenciar al deporte de nuestra capital.

La Cadena COPE, cuyo índice de audiencia cayó en barrena tras la marcha -la temporada pasada- de sus grandes comunicadores, pasó a la acción "en provincias", como gusta decir al centralismo madrileño. Para ello, la productora del ínclito Paco González hizo desembarcar en la cadena de los obispos, como "fichaje estelar" y jefe de deportes, al denostado Rafael Almansa, ese avispado, objetivo y prudente comunicador que nos dejó para el recuerdo -y la carcajada perpetua- perlas como ésta. Con él llegaron –asómbrense- a la emisora de la calle Rioja, además de su estrecho colaborador Andrés Ocaña, dos "informadores" de Radio Londres, la emisora de Rafael González Abreu Street: nada más y nada menos que José Manuel Oliva (desagravio, se dice desagravio, monstruo), acompañado del papafrita por excelencia, Víctor Fernández, alias "Capitán Matutano".

No contentos con ello, los chicos se permiten el lujo de llevar "la voz de la afición" a sus micrófonos y lo hacen en las personas del ínclito Agustín -¿a qué juega este tío?- y de Pepito García de Tejada -¿qué fuma este otro?- por parte ¿sevillista? y de un tal Anselmo y un tal García de la Borbolli como representantes de "la otra acera".

El programa que el grupúsculo ha excretado hoy, por su mala baba, quedará en los anales del oprobio de la radiodifusión sevillana.

Otra vez creen estar ganando la guerra. De ninguna forma lo permitiremos ¡Mira que son atrevidos con las asquerosas cicatrices que todavía "adornan" sus caras de tantos arañazos!

¿Hasta cuándo, Monseñor, va a permitir tanto oprobio?


Este es el enlace (buena dosis de bicarbonato antes): SE ENLAZARÁ UNA VEZ PUBLICADO

Cadena Cope
SEVILLA

Fin a la "erita" Álvarez




"El Consejo de Administración del Sevilla FC ha destituido este domingo por la noche a Antonio Álvarez como técnico del primer equipo, cargo que a partir de este lunes ocupará Gregorio Manzano. El técnico jienense dirigirá su primer entrenamiento en la sesión vespertina de las 19.00 horas".

Hasta ahí la escueta noticia publicada en la página web oficial del Sevilla el domingo por la noche, tras la derrota (2-0) en el Rico Pérez frente al Hércules de Alicante.

Justo seis meses después de su llegada, batiendo todos los records negativos de permanencia, Álvarez abandona un banquillo, el sevillista que nunca debió ocupar como máximo responsable. Ni su currículum, ni su posterior discurrir debieron ser suficientes para su posterior renovación.

Desde este sitio se ha mostrado repetidamente nuestro desacuerdo con la decisión entonces tomada por la dirección deportiva. La determinación llega veintiún partidos oficiales tras su debut: quince de ellos de Liga, con números muy por debajo de sus predecesores; dos de Champions, ambos contados por derrotas; uno de Europa League con idéntico resultado negativo; dos de la final de la Supercopa de España, con dos caras bien distintas y un resultado nefasto, y uno correspondiente a la final de Copa de S.M. El Rey disputada y ganada tras la clasificación obtenida para la misma por el anterior técnico.

Antonio Álvarez, felizmente, es otra vez, ahora desde la faceta de técnico, historia del Sevilla y es también historia para el grupito de papafritas que, en su criminal afán de hundir a toda costa el proyecto sevillista, lo encumbró y lo utilizó buscando su propio beneficio. Ahora es el tiempo para que continúen goteando toda esa bilis que rezuma en sus labios, para que sus manolones, pintinhos y prietos, invitados estelares de sus programas, saquen a relucir todo el odio que llevan dentro. Ese es el momento de ellos. El nuestro es el de continuar denunciando sus tropelías y el de continuar ensalzando las excelencias del Grande de Andalucía. Y ahí nos van a seguir encontrando estos siete papafritas y medio.

Llega Gregorio Manzano, de profesión entrenador y eso, hoy día, ya es mucho ¡Suerte, vista y al "toro"... !

2-0. Un único responsable. Muchos culpables

Naturalmente que hay un responsable. A él se ha señalado en este sitio desde el mismo momento en que hizo su aparición como primer ¿entrenador? del Sevilla Fútbol Club. Su idea para el banquillo -recuerden- era "la de Juande: fútbol de ataque, de primer toque y de velocidad". ¡Toma! ¡y la mía y la de todo el mundo! Otra cosa es conocer a su plantilla y aprovechar los recursos de la mejor manera que su sapiencia futbolística le dé a entender y un técnico que no ha dirigido en su vida a un equipo alevín nunca debió dirigir al primer equipo del Grande de Andalucía.

Él es el máximo responsable de la situación actual, los culpables quienes apostaron por él como si se tratara de Helenio Herrera reaparecido. Entre muchos -aficionados de desmedida exigencia y prensa cruelmente resentida- acabaron con un entrenador, Jiménez, cuando cosechaba los mejores números ligueros de la historia del Sevilla Fútbol Club.

Tras un lamentable arranque -eliminación Champions ante un equipito de Braga y un patético partido de vuelta de la final de la Supercopa en Barcelona- que le ha supuesto al club una millonada de pérdidas, las cosas en liga no marchaban del todo mal: dos victorias a domicilio, con buena imagen, y dos empates caseros dejando mucho que desear, sobretodo el último ante el Racing. Hoy también se ha torcido este apartado. Visitábamos al Hércules, en el Rico Pérez, un equipo recién ascendido que había dado la campanada hace una semana en el Camp Nou. Era una ocasión pintiparada para resurgir, pero el entrenador hizo lo habitual: equivocarse. Si no tenía bastante con el 4-3-3, hoy, sin anestesia, pone en liza un 4-2-4 con Romaric y Zokora en el mediocampo y con Alfaro, Acosta, Luis Fabiano y Capel en el ataque.

Las distancias entre líneas otra vez volvieron a ser abismales. Los cuatro puntas sin acordarse en ningún momento de sus tareas defensivas (dos claras ocasiones de Lautaro Acosta en los instantes iniciales), los dos medios (bien Romaric en su reaparición tras previa condena del técnico) buscando balones en clara inferioridad. Es decir, lo de siempre. En esas llega un claro e infantil penalti de Zokora (desequilibrando por detrás a un contrario) cuando todavía tenía por delante a Escudé. Lo transforma Trezeguet y el Sevilla, otra vez, vuelve a esfumarse. Sólo un disparo de Romaric al poste, en falta directa, se convierte en casi la única aportación al ataque sevillista. Finalmente, Trezeguet, rozando el fuera de juego y antes del descanso, pone una distancia en el marcador insalvable para este Sevilla.

Mientras más defensa se practica del técnico por la patética prensa deportiva y por los incondicionales que le hicieron alcanzar un inmerecido status, más improcedente resulta su continuidad. Tenemos, sin discusión, mejor plantilla que el pasado año, dos jugadores por puesto de esos que cualquier entrenador pagaría por dirigir; sólo falta hacer pública una decisión que debería estar tomada desde hace mucho tiempo: ¡por favor, un entrenador ya!

FICHA TÉCNICA DEL ENCUENTRO

Hércules C.F. 2 - Sevilla F.C. 0

Hércules C.F.: Calatayud, Cortés, Abraham Paz, Pamarot, Peña, Fritsler, Abel Aguilar, Kiko Femenía (Rufete, minuto 85), Drenthe (Sendoa, minuto 78), Tiago y Trezeguet (Portillo, minuto 75).

Sevilla F.C.: Palop, Dabo, Alexis, Escudé, Fernando Navarro, Alfaro (Perotti, minuto 55), Zokora (Guarente, minuto 77), Romaric, Diego Capel, Lautaro Acosta (Negredo, minuto 55) y Luis Fabiano.

Goles: 1-0, minuto 20: Trezeguet, de penalti. 2-0, minuto 37: Trezeguet.

Árbitro: El cántabro Teixeira Vitienes. Mostró tarjeta amarilla a Trezeguet y Abel Aguilar por parte del Hércules y a Guarente y Dabo por el lado sevillista.

Incidencias: Partido correspondiente a la 5ª jornada de Liga disputado en el estadio Rico Pérez de Alicante ante 25.000 espectadores en tarde de agradable temperatura. Terreno de juego en regulares condiciones.

viernes, 24 de septiembre de 2010

1-1. Languidez extrema. Y ruina física sin paliativos

Aunque ha sido la constante desde el comienzo de la competición oficial, la imagen de hoy ha sido definitiva para apreciar con claridad la debacle física del equipo en los segundos tiempos. Ocurrió en los dos partidos de previa de Liga de Campeones, lo mismo en el Nou Camp y, también, en los cuatro partidos ligueros. La excepción se dio en el partido de ida de la Supercopa de España. En Valencia ante el Levante -y en Málaga- las diferencias en el marcador y el, ahora sí, explicable pasito atrás y la consiguiente conjunción de líneas enmascararon las más que evidentes carencias físicas.

Se nos puso el partido de cara gracias a un penalti cometido por Toño sobre Alfaro, uno de los pocos destacados de hoy junto a un Perotti que lo intentó siempre y a un Álvaro Negredo que, amén de transformar el penalti, viene mostrando sus mejores maneras cuando peor está el equipo en general. Mala suerte del vallecano.

Aunque sin grandes oportunidades ante la meta de Toño -sólo un disparo a la madera de Perotti antes del gol-, media hora le ha durado la gasolina al equipo, el tiempo justo para que el Racing se recompusiera y creara dos clarísimas ocasiones de gol antes del descanso, una de ellas con la ayuda de un pésimo Ayza Gámez que no quiso ver -ni él, ni su asistente- unas clarísimas manos de Munitis.

Así, una vez más, tras decorosos primeros tiempos, después del descanso, hace su aparición lo inexplicable: lentitud exasperante, impotencia absoluta, desfallecimiento prematuro, agotamiento evidente, todo ello a falta de muchos minutos por delante. El equipo juega andando, ni tan siquiera a medio gas y desconoce plenamente el concepto "velocidad". Los cambios -esto va por turnos- otra vez tardaron en llegar; para colmo no aportaron absolutamente nada. Tras el reinicio pudo apreciarse nítidamente que el Racing volvía a superar con extrema facilidad nuestra línea de creación y desde el banquillo -son ya demasiadas veces- no se ponía remedio alguno a la situación. Para colmo, inexplicablemente, Luis Fabiano se quita del cartel durante los dos últimos minutos del choque. En fin...

Sólo un error en la planificación de la preparación física ha podido dar lugar a tan inesperado descalabro ¿Desde cuándo el Sevilla, nuestro Sevilla, ha dejado transcurrir en casa, como hace ahora, los últimos minutos con un marcador desfavorable? ¿Cuánto tiempo hacía que nuestros rivales -cualquiera de ellos- no nos metían en nuestro campo en pos de una victoria que, frecuentemente, se les antoja posible?

Es cierto que tenemos ocho puntos, que con poco más podríamos ser líderes, pero las sensaciones apuntan en el otro sentido y hora es ya de buscar remedios. Doctores tiene una iglesia que -ya debiera haberlo hecho- tiene que ponerse manos a la obra esta noche mejor que mañana.

FICHA TÉCNICA DEL ENCUENTRO

Sevilla F.C. 1 - Racing de Santander 1

Sevilla F.C.: Palop; Konko, Alexis, Escudé, Fernando Navarro; Alfaro (Acosta, m.80), Zokora, Guarente, Perotti; Cigarini (José Carlos, m.69) y Negredo (Luis Fabiano, m.75).

Racing de Santander: Toño; Pinillos, Henrique, Torrejón, Cisma; Munitis, Diop, Tziolis, Arana (Edu Bedia, m.84); Adrián (Lacen, m.70) y Rosenberg (Ariel, m.59).

Goles: 1-0, m.13: Negredo, de penalti. 1-1, m.54: Pinillos.

Árbitro: El valenciano Ayza Gámez. Amonestó a los visitantes Toño (m.11), Tziolis (m.20). Dejó sin sancionar unas claras manos de Munitis al borde del primer tiempo, cuya continuación pudo acabar en gol.

Incidencias: Partido correspondiente a la 4ª jornada de Liga disputado en el estadio Ramón Sánchez Pizjuán ante 33.000 espectadores en noche primaveral y fresquita. Terreno de juego en buenas condiciones.

lunes, 20 de septiembre de 2010

1-2. Y otros tres puntos a la buchaca... que es lo único importante

Ganar, ganar o ganar y, si no puede ser, empatar. Esa es la filosofía, la única verdad, el imperativo del fútbol. Una vez conseguido ello -y siendo importante, que lo es- viene lo secundario, aquello a lo que tanta gente, increíblemente, antepone a lo primero: el tan "ansiado" jogo bonito.

Tras la debacle europea del comienzo de temporada (tres derrotas en otros tantos encuentros, dos de ellos en casa) tocaba levantarse. Y nos levantamos como lo hacen los poderosos, sin historias, sin aspavientos, yendo a lo práctico desde el pitido inicial: control y pase, ofrecimiento y pared, mientras se pudo; también paciencia y sufrimiento cuando tocó. Faltó, es cierto, esa velocidad de movimientos que hace del fútbol algo tan atractivo y, sobretodo, práctico, pero, en su ausencia, relucieron otras virtudes tan importantes o más que, asimismo, lo adornan: vergüenza, orgullo, presencia, casta y coraje.

Dispuso Antonio Álvarez -¡qué cosas!- once jugadores sobre el terreno de juego. Aplacemos ya lo del manido sistema:

Muy bien, otra vez, Palop, sin mucho trabajo pero resolviendo notablemente los pocos acercamientos malagueños, sobretodo con dos paradones antológicos, uno en cada tiempo; creciendo partido a partido, Dabo, jugador que, una vez asentado, acabará convirtiéndose en otra perla sevillista; muy bien -el mejor- Martín Cáceres, no sólo por su gol sino por un carácter, el suyo, que debe auparlo al liderazgo de un grupo tan necesitado de ello; recuperando certidumbres en el lateral izquierdo que ya es bastante, Fernando Navarro; Zokora, como siempre, disputando cada balón, cada metro del terreno de juego; de Guarente hay que esperar más, aunque hoy queda para el recuerdo su centro -al estilo Dragutinovic- que supuso el gol de la victoria conseguido por Cáceres; anduvo algo perdido, desubicado Cigarini, llamado a convertirse en el catalizador del juego sevillista; bien Alfaro, sobretodo en los medios, lejos de la banda, lo que le permitió empatar el partido en una espectacular jugada por la izquierda con centro de un Perotti -grandioso- que se acabó convirtiendo en una pesadilla para Jesús Gámez; a destacar la recobrada aptitud -sobretodo en la fase final del encuentro- y la actitud de un Negredo que nunca debió echarse en falta. Baste recordar una gran jugada que él solito se guisa y se come por la banda izquierda, con vaselina incluida que acaba estrellándose en la cruceta de de la meta defendida por Galatto. Acosta, Romaric y Kanouté, aunque con pocos minutos, estuvieron en la línea de sus compañeros.

Se trataba de ganar y se consiguió, aunque se echó en falta la oportunidad de haber cerrado mucho antes el partido. Es cierto que el rival apenas mostró posibilidad alguna de arrebatarnos los tres puntos, pero la historia del fútbol está llena de injusticias en ese sentido, sin obviar el lamentable arbitraje de un Delgado Ferreiro que -además de cebarse con las tarjetas amarillas sobre jugadores sevillistas- se tragó un clarísimo penalti en el área malagueña tras manos flagrantes de un defensor en un gran remate de cabeza de Cáceres.

Lo dicho, tres puntos a la buchaca, a seguir sumando que ya habrá tiempo de debatir sobre sistemas y otras estulticias. A ver si aprendemos de una vez.

FICHA TÉCNICA DEL ENCUENTRO

Málaga C.F. 1 - Sevilla F.C. 2

Málaga C.F.: Galatto; Gámez, Kris, Weligton, Mtiliga; Fernando (Edinho, m.81), Eliseu, Apoño (Sandro, m.70), Juanmi (Luque, m.61), Quincy y Rondón.

Sevilla F.C.: Palop, Dabo, Escudé, Cáceres, Fernando Navarro; Alfaro (Acosta, m.65), Zokora, Cigarini (Romaric, m.82), Perotti, Guarente y Negredo (Kanouté, m.88).

Goles: 1-0, M.14: Rondón. 1-1, M.19: Alfaro. 1-2, M.45+: Martín Cáceres.

Árbitro: El vasco Delgado Ferreiro. Lamentable actuación. Dejó sin sancionar un claro penalti en el área malaguista y amonestó sin criterio alguno a cinco jugadores sevillistas: Cigarini (m.31), Escudé (m.48), Dabo (m.59), Perotti (m.69), Acosta (m.77) y Romaric, (m.85); y al malagueño Jesús Gámez (m.52).

Incidencias: Partido correspondiente a la 3ª jornada de Liga disputado en La Rosaleda ante 25.000 espectadores en noche calurosa. Terreno de juego en regulares condiciones.

viernes, 17 de septiembre de 2010

¿Victoria en los despachos? Injusticia a todas luces


La noticia ha saltado hoy en Francia. El diario Le10Sport ha publicado los documentos en los que se basa para afirmar que el PSG podría haber incurrido en alineación indebida de su portero Edel Apoula ayer ante el Sevilla FC. Así, Apoula, de 24 años, no sería tal, sino Ambroise Beyama, de 29.


La denuncia se investiga desde hace meses en París y partió de Nicolas Philibert, su antiguo entrenador en la selección de Camerún, quien aseguró que la actual identidad del guardameta es falsa. El abogado del club parisino ha llegado a reconocer que “en términos deportivos, el PSG podría perder los puntos ganados en los partidos en los que él estaba en juego". El Sevilla disponía de 24 horas desde el comienzo del partido (hasta las 21.05 horas de hoy) para efectuar la pertinente reclamaci
ón. Pues bien, hace escasos minutos el Sevilla ha cursado a la UEFA un escrito en este sentido.


Ahora llega el momento de la oportuna valoración. Seguro que no nos pondremos de acuerdo. Cada cual tendrá su opinión. La nuestra queda reflejada en el titular. El Sevilla ha perdido una ocasión de oro para mostrar su grandeza y dar una auténtica lección al balompié mundial: lo que ocurre en el terreno de juego debe ser sagrado.


Esto es fútbol profesional, dirán muchos y no les falta razón, pero las leyes -e, igualmente, los reglamentos- pueden rozar o, incluso, superar la injusticia. Y la ley injusta -dice la doctrina jurídica- no es ley porque no tiene razón de ley y porque, además, genera violencia. Con ser grave la más que probable falsificación de su identidad en la documentación por el cancerbero camerunés (su cara evidencia una edad más cercana a la treintena que a la de un juvenil), la decisión del órgano rector sevillista colabora con esta medida, en provecho propio, a que se produzca esa injusticia. No puede viciarse en los despachos la realidad de lo acontecido en un terreno de juego en el que, para colmo, apenas intervino el portero parisino.


El delito, si finalmente se ha cometido, evidencia una enorme gravedad, pero el castigo debe recaer únicamente en el delincuente; no puede -no debe- condenarse a una institución entera, a una afición sin culpa alguna en lo acontecido -nosotros hemos sufrido decisiones iguales de injustas en propias carnes y sabemos lo que es pasar por eso- a sufrir consecuencias que no le conciernen. Otra cosa hubiera sido que los comités de la UEFA apreciasen de oficio la irregularidad y en consecuencia, finalmente y reglamento en mano, se obtuviera un beneficio, pero conquistar en los despachos la impotencia mostrada en la yerba... eso sí que no. No debiera ser nuestro estilo.


Esperamos, al menos, que el Consejo de Administración haya valorado las consecuencias de una posible desestimación de sus pretensiones, que esa es otra.


Ahora, se admiten opiniones para todos los gustos.

0-1. Incompetencia manifiesta ¿Para cuándo un entrenador?

Cuando las cosas no funcionan, no hay que limitarse a buscar un único culpable; la responsabilidad, en todos los aspectos de la vida y también en el fútbol, está claramente compartida entre los administradores de la planificación y los ejecutores de la misma; pero cada día que pase este Sevilla sin entrenador pesará como una losa en las posibilidades -todavía auténticas y reales- de consecución de éxitos.

En lugar de dedicarnos a disfrutar de los momentos de satisfacción que, incluso después de la gloria europea, nuestro club nos continuaba proporcionando, comenzamos nosotros solitos –empujados por siete iluminados y medio de la prensa sevillana y sevillista- a hacernos el harakiri durante tres largas y exitosas temporadas -las últimas-, buscando, y finalmente encontrando, al “responsable” de un juego que, mire usted, no nos acababa de gustar. El Sevilla ganaba, obtenía resultados muy por encima de sus posibilidades históricas y reales pero, claro, a nosotros, tan acostumbrados a “disfrutar de triunfos durante nuestra centenaria vida”, nos parecía poco; teníamos, además, que jugar como la Holanda de Cruyff o el Brasil de Pelé ¡Ilusos… !

Nos eliminó lastimosamente anteayer el “gran” Sporting de Braga, debutante en la Liga de Campeones, ese equipo que ayer recibió media docena de goles en Londres. Parecíamos repuestos cuando vencimos al recién ascendido Levante y empatábamos, con una renovada imagen, ante el Deportivo de La Coruña. Así de felices llegábamos esta noche ante un París Saint Germain que, hoy por hoy, no es nadie en el concierto futbolístico europeo.

No comenzó bien Palop, con dos salidas a por uvas que llevaron la zozobra a la grada, aunque después salvó –momentáneamente- los muebles en un par de ocasiones. Debutó Alexis en el lado izquierdo del centro de la defensa; si bien algo lento y tratándose de aclimatar, superó dignamente el examen. Mejor estuvieron sus compañeros de línea: Cáceres, Dabo y, sobretodo, Konko. El centro del campo, formado por Zokora, Cigarini y José Carlos, controló el juego sin grandes dificultades, aunque con escasa profundidad, durante la primera mitad y los tres de arriba (Navas, Luis Fabiano y Capel) se limitaron a protagonizar uno los papeles más lamentables de los últimos tiempos.

Después de un primer tiempo decoroso, con escasas ocasiones de gol pero con un buen control del esférico y del tiempo del partido, nos plantamos en el descanso y ese es el momento en que el perspicaz tándem Álvarez-Tevenet -al que se le había criticado durante la semana su parsimonia en consumar los cambios- se la juega en una decisión preñada de incompetencia, retirando del terreno de juego a los dos únicos centrocampistas con capacidad de creación: Cigarini y José Carlos se marchan y hacen su aparición Guarente y Kanouté, dos jugadores a años luz de lo que se espera de ellos.

Ahí, en las entrañas del Sánchez Pizjuán, comenzó a gestarse el ignominioso segundo tiempo de los nuestros. En la continuación, el Sevilla perdió el balón, la posición y, lo que es peor, la dignidad. Ni tan siquiera, la entrada de Perotti –todos los cambios realizados a falta de media hora y con Navas lesionado sin posibilidad de ser sustituido- sirvió para enderezar el lastimoso rumbo de un equipo desconocido por estos lares desde hacía muchísimo tiempo.

En competiciones europeas, hasta el pasado mes, en 105 años de vida sevillista, el Sevilla había salido derrotado en casa dos veces, con Juande ante el AZ Alkmaar y con Jiménez ante el CSKA de Moscú. A Álvarez le cabe el dudoso honor de igualar el triste récord en tan sólo tres semanas, las que van desde la eliminación de la máxima competición europea ante el Sporting de Braga hasta la deshonrosa derrota de esta noche. Cien por cien de “efectividad”, porcentaje que se mantiene si incluimos también el partido disputado en la ciudad portuguesa.

¿A qué esperan los responsables de la parcela deportiva del club para traer un ENTRENADOR al banquillo del Sánchez Pizjuán? La increíble apuesta del final de la temporada pasada se muestra hoy como una auténtica pesadilla: ingresos económicos, prestigio y honra arrojados a la papelera y, lo que es peor, sin que se mueva un dedo que detenga esta sangría.

FICHA TÉCNICA DEL ENCUENTRO

Sevilla F.C. 0 - París Saint Germain 1

Sevilla F.C.: Palop; Konko, Cáceres, Alexis, Dabo; Navas, Zokora, Cigarini (Guarente, m.45), Capel (Perotti, m.60); José Carlos (Kanouté, m.45) y Luis Fabiano.

París Saint Germain: Apoula Édel; Jallet, Camara, Armand, Tiéné (Sakho, m.89); Nené (Hoarau, m.75), Clément, Chantôme, Maurice; Luyindula y Mevlüt Erdinç (Makelele, m.65).

Gol: 0-1, M.75: Nené.


Árbitro: El colegiado austríaco Robert Schörgenhofer. Amonestó al francés Tiéné (m.46).

Incidencias: Partido correspondiente a la primera jornada de la Fase de Grupos de la Europa League disputado en el estadio Ramón Sánchez Pizjuán ante 28.000 espectadores, con presencia de una docena de seguidores parisinos en las gradas. Terreno de juego en buenas condiciones. Segunda derrota casera consecutiva en Europa, el 50% del total de las sufridas en 105 años de historia.


miércoles, 15 de septiembre de 2010

A Álvarez también le gustan los micrófonos (Colaboración en Columnas Blancas)


Incluso los que hemos valorado positivamente el trabajo y los resultados de Manolo Jiménez al frente del banquillo sevillista, hemos coincidido con sus detractores en que dilapidaba gran parte de su incontestable éxito merced a sus kafkianas y peculiares ruedas de prensa. En lugar de responder en más de una ocasión con simples monosílabos, como requería la propia situación, amén de la identificación y de la filiación del reportero de turno, el de Arahal gustaba "enrollarse" en demasía, proporcionando excesivas explicaciones que a nada conducían y que sólo servían para facilitar alimento a una jauría cada vez más sedienta de sangre, toda vez que sus "infalibles" previsiones tardaban demasiado en hacer su aparición.

Cambió el inquilino del banquillo y pudo parecer que, a partir de entonces, por mor de su óptima relación con los chicos del cuarto poder, la cosa iba a cambiar.

No ha sido así finalmente. Antonio Álvarez -debe ser un extraño virus que provoca un afán desmedido por los micrófonos- se despachó a gusto a mediodía del pasado lunes (no es la primera, ni será la última vez) en los micrófonos de Canal Sur, la radio que, dicen, es "la nuestra":

- "La plantilla que tenemos no es la de hace unos años y tenemos que ser conscientes de los objetivos reales del Sevilla, porque ganar la Liga, con Barcelona y Madrid, es muy complicado. Nosotros tenemos que estar en la lucha del tercer al sexto puesto". Cuando la meta fijada por el club es, como mal menor, el cuarto puesto de la clasificación, no puede –no debe- el máximo responsable del banquillo rebajar tan drásticamente las expectativas. Pareciera no haberse enterado, a estas alturas, de lo que ha supuesto para la entidad la reciente debacle ante el Sporting de Braga.

- "No hay ningún problema con Luis Fabiano, siempre pongo a los que en mejores condiciones están. Negredo estaba trabajando bien, jugó con el Levante y rindió como queríamos. Por eso ante el Dépor creí que debía seguir él. Yo me equivoco, pero soy el que tomo las decisiones y no tengo en cuenta ni los debates ni lo que diga nadie. Mi idea es repartir los esfuerzos". Bien, y sin más trascendencia, lo dicho hasta aquí por el técnico. Se trata de una opinión que, aunque a mi entender también sobra, no compromete más allá de lo normal las valoraciones sobre la actitud y la aptitud de los protagonistas mencionados.

Ahora bien, la cosa se complica cuando manifiesta:

- "Yo le dije a Acosta que lo mejor para él era una cesión para que tuviera los minutos que aquí no iba a tener, pero no sé si fue que no encontró equipo"; e igualmente, cuando reconoce que quizá sea conveniente no utilizar a Romaric en los partidos de casa: "Es evidente que hay un desencuentro con la grada y eso puede ser perjudicial. Hay situaciones en las que sí podremos meterlo en partidos de casa, pero se tienen que dar".

Ambas valoraciones –sin entrar en la oportunidad, o no, de dichas medidas que sería motivo de otro debate- evidencian un alejamiento de los intereses generales del club, poniendo en la picota –y rebajando indiscutiblemente su caché- a dos profesionales que no pasan por sus mejores momentos; más aún cuando el primero de ellos parece haberse repuesto, por fin, de su particular vía crucis de dos años de lesiones y el segundo afronta, por vez primera, una temporada en las mejores condiciones físicas desde su llegada.

Aunque siempre he preferido valorar al entrenador –continuaré haciéndolo- por lo que, resultados en mano, platique en el banquillo y en el vestuario, más que por la locuacidad ante la prensa, parece claro que suministrar más información de la precisa en comparecencias surrealistas y absurdas producen más quebranto que beneficio, más aún cuando él está obligado a ejercer como uno de los máximos valedores de los intereses generales del Sevilla.

Cosas de un técnico en formación, también en esto… A ver si aprende.

P.S.- Tras la publicación de esta columna, fuentes muy próximas al órgano rector sevillista me comentan respecto a las desafortunadas palabras de Álvarez sobre Acosta que, contrariamente a lo expresado por el técnico, fue él mismo el que frustró la cesión ya consumada del jugador argentino a un club europeo porque quería seguir contando con su participación. O sea, todavía peor.

lunes, 13 de septiembre de 2010

0-0. Estúpidos sistemas. Y buenas sensaciones

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Las dudas se disipan únicamente con buenos resultados. Han bastado dos semanas de debate sobre el sistema (que si el 4-5-1; que si el 4-3-3; que si un 4-4-2...) para dejarnos meridianamente claro que -¡fuera paparruchas!- la única verdad del fútbol es la victoria al final del choque.

Vencimos en tierras levantinas con autoridad y nos la prometíamos muy felices en el día de hoy: primera jornada en casa; visita de un Depor que hace tiempo dejó de ser nuestra particular "bestia negra", ganas de fútbol, de buen fútbol y, sobretodo, ansias de conseguir una nueva victoria. Todo ello a priori. Después pasó lo que el dios del fútbol dispuso.

El Sevilla de hoy ha ofrecido, en general, tras el parón liguero y a pesar del resultado, una buena imagen, yendo de menos -el comienzo fue exasperante- a más: Palop, aunque no tuvo demasiado trabajo, salvó con un paradón un mano a mano antes del descanso; debutó Martín Cáceres que muestra maneras de poder convertirse en el tan deseado líder del conjunto, muy seguro en defensa y proyectándose con peligro en ataque, sobretodo en las jugadas a balón parado; bien Konko en las vertientes defensivas y ofensivas y afianzándose partido a partido; buen encuentro también de Fernando Navarro que jugaba hoy en un intento del míster -pudo haberlo conseguido- de rescatarlo de "la nada", de involucrarlo en el proyecto; incansables, como siempre, Jesús Navas y Zokora -lastrado por una pronta tarjeta- ayudando a otro debutante, Guarente, que mostró síntomas de futbolista aprovechable aunque, de momento, eso sí, por debajo de su compatriota Cigarini; trabajador e incisivo -como nos tiene acostumbrado- Perotti, al que le faltó la malicia suficiente para haberle hecho altamente indeseable la noche al veterano Manuel Pablo; Kanouté -el único suspenso- muy por debajo de lo que se espera de él, perdido y desfondado -¡ay, el Ramadán!-; vaciándose y poniéndose de gol en muchas ocasiones un Álvaro Negredo que, aun permaneciendo cegado ante la portería rival, obtuvo el reconocimiento en forma de ovación de la grada nervionense puesta en pie cuando fue sustituido por Luis Fabiano -ni fu, ni fa, tras su renovación, al igual que Renato- a falta de un cuarto de hora. Los cambios, estos cambios, una vez más, no aportaron nada al espectáculo; otra cosa es José Carlos cuando, en posición de mediapunta, saca el tarro de las esencias y se aprecia que algo distinto puede ocurrir con su presencia en el césped.

Y para que no faltara de nada llegaron hasta los anunciados cambios de sistemas durante el choque: comenzamos con dos delanteros para finalizar con uno, precisamente cuando con más insistencia atacaban los nuestros. En fin...

A la vista de las buenas sensaciones que se percibían, todo apuntaba al éxito: derroche de facultades, dos balones al palo, paradones de Manu... Sin embargo, transcurrieron las ocasiones y, con ellas, el tiempo reglamentario con el marcador inamovible. Al final, aunque el Sevilla mereciera claramente el triunfo en el global del choque, no pudo ser.

Continuará -seguro- el debate: ¿dos delanteros o sólo uno, o -nada más y nada menos- que tres?. El bla, bla, bla del fútbol que no cesa mientras la única verdad de este deporte -un gol más que el contrario- muestra una vez más su ausencia ¡Qué pesadez! ¿Cuándo nos enteraremos?

VÍDEO DEL PARTIDO:

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FICHA TÉCNICA DEL ENCUENTRO

Sevilla F.C. 0 - R.C. Deportivo de La Coruña 0

Sevilla F.C.: Palop; Konko, Martín Cáceres, Escudé, Fernando Navarro; Jesús Navas, Zokora, Guarente (Renato, m.69), Perotti; Kanouté (José Carlos, m.69) y Negredo (Luis Fabiano, m.77).

R.C. Deportivo de La Coruña: Manu; Manuel Pablo, Lopo, Colotto, Morel; Rubén Pérez (Juca, m.78), Antonio Tomás (Juan Rodríguez, m.70); Urreta, Guardado, Desmarets (Lassad, m.57); y Adrián.

Árbitro: El castellano-leonés Javier Turienzo Álvarez. Amonestó a los sevillistas Zokora (m.17), Escudé (m.67) y Martín Cáceres (m.74) y a los deportivistas Guardado (m.79) y Lopo (m.86).

Incidencias: Partido correspondiente a la 2ª jornada de Liga disputado en el estadio Ramón Sánchez Pizjuán ante 40.000 espectadores en noche primaveral algo calentita. Terreno de juego en regulares condiciones. Al inicio se rezó un Padrenuestro en honor de los sevillistas fallecidos en la última temporada.